La Facultad de Filosofía ha premiado a Mónica Martínez por tener el mejor expediente académico 2012
Día 14/05/2012 - 09.25h
En unos tiempos en los que el papel de la universidad española se está cuestionando y se critica su supuesta falta de excelencia y de labor investigadora por parte del profesorado, conviene recordar la existencia de jóvenes cuyo rendimiento académico e investigador es excepcional, a pesar de que la crisis está obligando a emigrar a muchos de ellos, en una nueva «fuga de cerebros».
No es el caso de Mónica María Martínez Sariego, alumna y actual profesora en la Universidad de Córdoba (UCO) y en la de Las Palmas de Gran Canaria, que acaba de ser galardonada con el Premio San Isidoro a la Excelencia Académica 2012, que otorga la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba al mejor expediente académico, de cualquier curso y titulación.
En concreto, Mónica María Martínez superó el pasado año el quinto curso de la licenciatura de Filología Inglesa con una calificación media de 10, aunque éste no ha sido su único premio ni titulación universitaria, ya que también concluyó esta licenciatura en la UCO con Premio Extraordinario, y su trayectoria ha sido reconocida anteriormente con varios galardones, incluyendo el Primer Premio Nacional de Terminación de Estudios Universitarios por la licenciatura en Filología Hispánica, el Premio Extraordinario de Doctorado de la macroárea de Artes y Humanidades de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, así como el Premio Elisa Pérez Vera de la UNED. Además, ha realizado estancias de investigación en Francia, Alemania y Estados Unidos; y comenzó a impartir docencia en 2005, siendo en la actualidad profesora de literatura española y comparada en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y colaboradora en la Facultad cordobesa de Filosofía y Letras.
Con semejante currículum y experiencia docente, ABC ha querido pulsar su opinión sobre algunos aspectos del mundo universitario actual, cuyo nivel medio considera que es «satisfactorio», aunque afirma que «una dificultad creciente en la universidad es que se está burocratizando cada vez más, especialmente en el ámbito de la docencia».
En esta línea, Mónica María Martínez considera que se confunde «calidad docente con “papeleo”, en forma de reuniones, informes y programaciones». Una excesiva burocratización que, a su juicio, «quita tiempo a lo realmente importante, que es el compromiso decidido con la docencia y la investigación».
Respecto a las medidas de ajuste aprobadas por el Gobierno para las universidades, esta profesora considera que la controvertida subida de tasas puede verse como un mal menor «si viene acompañada de una política seria de becas», aunque se muestra en contra de la eliminación automática de aquellas carreras que registran baja demanda, ya que «no me parece correcta esta eliminación sin analizar antes su posible valor intrínseco, ni tampoco la supresión de centros universitarios, sobre todo en entornos desfavorecidos. La enseñanza universitaria no es un negocio, que se cierra cuando no es rentable», resalta.
Relevo generacional
De igual manera, esta alumna de excelencia de la UCO apunta que la necesidad de ajustes presupuestarios y de una racionalización de las actuales plantillas de las universidades «no puede abordarse impidiendo, tanto a corto como a medio plazo, el necesario relevo generacional, que es condición irrenunciable en una institución basada en la transmisión de generación en generación del saber».
¿Y qué hacer para evitar la «fuga de cerebros»? A su juicio, el Estado debería invertir más dinero en I+D+i y en más becas de investigación, más estancias en el extranjero, más financiación de proyectos y más plazas de profesorado. «Pero las universidades, en contrapartida, deben ser mucho más escrupulosas en la gestión de este dinero y en la selección del personal docente e investigador».
Con todo, Mónica María Martínez es consciente del bajo nivel que muchos estudios e informes otorgan a la educación española, que considera que es mejorable. «Esto se debe, en parte, a la propia cultura en la que nos movemos, en la que con frecuencia se premia la mediocridad».



