El reflejo es claro en el aumento de un 8 por ciento en las recetas de antidepresivos
Día 14/05/2012 - 09.36h
La crisis económica ha disparado desde 2009 las consultas en Salud Mental hasta en un 30 por ciento. Está demostrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que las personas, especialmente padres de familia, que están en situación de desempleo, con recortes en sus nóminas y conflictos familiares presentan un riesgo significativamente mayor de padecer algún tipo de problema de salud mental —principalmente depresión, trastornos de abuso de alcohol y suicidio, en comparación con el resto de la población.
Una situación a la que son más vulnerables las personas con más bajo nivel económico y social, y en la que influye los recursos intelectuales de cada uno. Un extremo que confirma a ABC el psiquiatra Leonardo Moyano, del equipo de Salud Mental del Hospital Reina Sofía, que avala esta tesis y constata que la crisis ha servido «como detonante, como ruptura del equilibrio entre los factores de vulnerabilidad y el ambiente de cada individuo, dos de las claves de la salud mental».
Moyano recuerda que la ausencia de enfermedad mental responde a aspectos biológicos, sociales y psicológicos. La enfermedad mental aparece, además de por motivos genéticos, cuando se detecta un factor desencadenante ambiental importante, como la pérdida de empleo, la incertidumbre o amenaza laboral o incluso la pérdida de estatus social.
Los problemas de Salud Mental son mucho más comunes de lo que se piensa. El psiquiatra asegura que según datos de la Red Asistencial Comunitaria entre un 30 y un 50 por ciento de las consultas de atención primaria corresponden a salud mental. A esto se suma, que según datos de la OMS, una de cada seis personas, tiene, ha tenido o tendrá enfermedad mental.Los cambios en general, recuerda, provocan estrés, un mecanismo que utiliza el cuerpo para poder adaptarse a la velocidad e impacto que tengan. Los cambios pueden llegar por el desempleo, la amenaza de perder su trabajo o incluso de la pérdida de prestaciones.
En su opinión, sí están aumentando los problemas mentales relacionados estrechamente con la crisis. Se trata sobre todo de «trastornos adaptativos ligados de un modo directo a los problemas como la falta de recursos, crisis familiares o la pérdida de vivienda».



