Día 27/05/2012 - 09.51h
Todavía tengo almacenado en mi disco duro natural varias imágenes de la final de la Copa del Rey que conquistó el viernes el Barça ante el Athletic. Y no son, precisamente, del que levantó el título. La afición del equipo vasco me dio una lección que será difícil de olvidar.
Por la mañana, las imágenes de agencias y vía twitter me pusieron en aviso. Los niños acudían a los colegios de Vizcaya <CJ1>con las camisetas del Athletic y las caras pintadas de rojiblanco. No fue una casualidad de un centro docente. Era la mayoría. Así se hace un club, cuando el futuro está garantizado.
La segunda reflexión va por la madurez de esa afición. Lleva 28 años sin sacar la gabarra para celebrar un título. Acaba de acariciar la gloria en dos finales, pero el destino casi no dejó a su equipo competirlas. Aún así, sus seguidores gritaron en el Calderón «Bielsa, quédate» mientras Xavi alzaba el decimocuarto título de la era Guardiola en cuatro años. No han logrado el título (objetivo), pero han valorado el camino (buen juego e ilusión).
Ese final podría extrapolarse al Córdoba CF y a Paco Jémez. No sé qué pasará con el equipo en estas dos jornadas que faltan. Casi ni quiero saberlo. Ha sido tan bonito el curso, que me da rabia que acabe. Aunque sea mejor lo que quede venir.



