El sector tiene ya en la provincia un 30 por ciento de colmenas menos que hace 20 años
Día 28/05/2012
Difícil situación económica y productiva la que sufre la actividad apícola en la provincia de Córdoba, donde más de 250 familias viven de la producción de miel. Diferentes factores están sumiendo a este sector en la pérdida de cientos de puestos de trabajo. Una de las principales consecuencias que está perjudicando la producción de miel es la sequía. Así lo aseguró a ABC el delegado de Apicultura de COAG en Córdoba, Lorenzo Ruiz. La escasez de lluvia, que disminuye las partículas de polen en el ambiente, «está provocando que a penas haya enjambres y no tengamos miel de primavera». En este sentido, «la cosecha es mínima, entre 3 y 4 kilos de miel de azahar y romero por colmena».
Un estudio de rentabilidad económica de esta actividad empresarial asegura que en la cosecha del presente año «cada apicultor está perdiendo 23 euros por colmena al año», debido a que «ha habido muchos gastos de gasoil y de tratamientos y comida paras las abejas».
Estos datos certifican la delicada situación experimentada desde hace años. Según Ruiz, también gerente de Apícola de Montoro, «hoy, tenemos un 30 por ciento menos de colmenas que hace 20 años», pasando de un total de 30 kilos por colmena a 14 kilos de producción recogida en la actualidad. O lo que es lo mismo, la producción total de miel en Córdoba, ha pasado de 1,4 millones de kilos de miel, a 686.000 kilos de miel después de dos décadas. Con este panorama y la crisis económica mundial, las ayudas de la Unión Europea, «que se están manteniendo gracias a las gestiones realizadas desde la Junta de Andalucía», explicó Ruiz, «suponen el 10 por ciento de la inversión necesaria para gastos totales». El gerente de Apícola Montoro indicó que estas ayudas «son claves para subsistir».
Por otro lado, señaló que este año «se ha detectado mucha mortandad y despoblamiento de abejas». La principal causa «es la utilización de alimentos trangénicos, que se están sembrando en Córdoba», denunció el delegado de Apicultura de COAG en Córdoba. Según Ruiz, «hemos localizado donde se venden alimentos trangénicos, como el maíz de monsalto 1850 y el algodón, que hace mucho daño a las abejas». Estas circunstancias «están acabando con la colonización natural de las abejas, porque muchas plantas están desapareciendo. No en vano, un 97 por ciento de los insectos colonizadores que existen están bajo el control del hombre.
El futuro de la apicultura cordobesa «es incierto aunque no alarmante, eso sí, siempre que llueva, porque dependemos del clima».
La introducción de nuevas tecnologías para la selección de abejas reina y aparatos para la extracción de miel son algunos de los avances tecnológicos introducidos por los apicultores, que aún apuestan «por un producto muy artesanal, que es casi un medicamento».



