Aún restan unas tres semanas para que los efectivos que la Brigada de Infantería «Guzmán El Bueno X» (Brimz) desplegará en el Líbano cojan el vuelo rumbo a Marjayoun; sin embargo, la base cordobesa celebró ayer con una parada militar la despedida oficial de los soldados que se integrarán en la Brigada Multinacional Este y formarán parte de las Fuerzas de Naciones Unidas que, en la actualidad, desarrollan la misión de paz Unifil.
En esta ocasión -la tercera en la que participa la Brimz en poco más de tres años-, el contingente español que partirá hacia tierras libanesas para contribuir al desarrollo de la operación «Libre Hidalgo XVIII», y que estará bajo el mando del general de la Brigada cordobesa, Teodoro Baños, lo conformarán 640 efectivos, en su mayoría, procedentes de la Brimz. La reducción del mismo con respecto al desplegado en 2010 es más que significativa. En aquella ocasión, el contingente estuvo formado por unos 1.170 soldados. De hecho, el acto de ayer se celebró en la explanada Reina Sofía de la base, de menores dimensiones que la de Llanos del Conde, donde han tenido lugar los últimos desfiles de despedida.
Ahora, también aporta personal otras unidades de las Fuerzas Armadas, como la Agrupación de Apoyo Logístico nº21 y el Tercio de la Armada y entre otras; además de la Guardia Civil y 41 efectivos del Ejército Serbio.
Una vez en el Líbano, el contingente español se unirá a los aportados por los gobiernos de El Salvador, India, Indonesia, Nepal, Malasia y el ya citado de Serbia, sumando un total de más de 4.000 efectivos, que liderará el general Baños.
Durante los casi seis meses de despliegue -dos más que en misiones anteriores-, y atendiendo a la resolución 1701 de la ONU, la Brigada tiene previsto realizar su labor en el Sur del Líbano, colaborando con las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF), para ejercer el control y la seguridad en la zona.
Asimismo, se llevarán a cabo actuaciones de marcado perfil social y humanitario, contribuyendo a mejorar las condiciones educativas, sanitarias, veterinarias, medioambientales y de infraestructura y seguridad de la población.
Durante su discurso, el general de la Brimz destacó la complejidad de esta misión y manifestó que «nuestros mayores esfuerzos se orientarán a la protección de la fuerza, es decir, a la seguridad de todos y cada uno de los componentes del contingente».
Sobradamente preparados
En este sentido, y dirigiéndose a los soldados, Baños señaló que «habéis sido minuciosamente seleccionados por vuestras cualidades profesionales y personales, desarrollado un exigente programa de instrucción y adiestramiento, participado en múltiples ejercicios tácticos y superado un riguroso proceso de evaluación que asegura una perfecta preparación para poder cumplir al más alto nivel».
Sobre la misión de paz, «aunque permanece inalterada», dijo el general de la Brigada, ha experimentado una serie de cambios «a los que nos deberemos adaptar». Así, se refirió a «la reducción del contingente, la ampliación de la duración del despliegue a seis meses, la implementación de nuevos procedimientos logísticos, o la llegada de materiales más modernos y seguros, pero más exigentes, como el vehículo LMV», del que ya hay en la zona unos 50.
Finalmente, puso de manifiesto que «nuestras señas de identidad serán, como bien conocéis, el respeto a la población, su cultura, creencias y tradiciones, la firmeza en el cumplimiento de las normas de Naciones Unidas y la equidad en nuestras acciones».
Por su parte, el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, José Ignacio Medina, que presidió la parada militar, manifestó su confianza en la Brimz, si bien aconsejó al personal no bajar la guardia, ya que el escenario «exige el máximo rigor en el cumplimiento de la misión».
Animó a los soldados que volarán a la base Miguel de Cervantes a apoyarse los unos a los otros, y a ayudar a aquellos que flaqueen. «No olvidéis que el trabajo en equipo es fundamental».
En torno a medio centenar de personas, entre familiares y amigos, acudieron a presenciar el acto. También lo contemplaron desde las gradas algunas autoridades civiles, como el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado; el rector de la Universidad de Córdoba, José Manuel Roldán Nogueras; y el fiscal jefe, José Antonio Martín-Caro, entre otros.





