La joyería cordobesa está atravesando actualmente por uno de los peores momentos de su historia reciente. El considerable descenso de las ventas registrado como consecuencia directa de la crisis económica, junto con el fuerte incremento del precio del oro, han hecho inviables muchos negocios en la ciudad.
Concretamente, el presidente de la Asociación Provincial de Joyeros, Plateros y Relojeros, Manuel Berral, calculó que en torno al 35 por ciento de las empresas orfebres han desaparecido a lo largo de los dos últimos años debido a la imposibilidad de hacer frente a la carestía de esta materia prima tan básica y a la caída del negocio.
Este dirigente empresarial puso especial énfasis en el daño que está causando el aumento del coste del oro en el balance de muchas firmas del principal sector manufacturero de la capital (acapara el 43 por ciento del tejido industrial). Hace dos años los orfebres cordobeses pagaban una media de 14 euros por cada gramo de este metal precioso, mientras que actualmente el precio ya alcanza los 32 euros, más del doble.
Precios al alza
La situación incluso puede convertirse en más dramática aún si cabe para las empresas que sobreviven, ya que Berral señaló que hay rumores de que el coste del gramo del oro podría llegar a los 50 euros a finales de año. «De ser así, habría un cataclismo en el sector», subrayó.
El motivo de este súbito incremento de precios es la esencia del oro como valor refugio en momentos de crisis económica como el actual. Eso provoca que muchos inversores prefieran destinar su dinero a la compra de este material precioso antes de embarcarse en impredecibles aventuras en la Bolsa.
Debido a que las previsiones económicas para los próximos meses no auguran una recuperación vigorosa de la actividad, los joyeros vislumbran que la tendencia del precio del oro seguirá siendo alcista a corto plazo, lo que incrementa su pesimismo de cara al futuro.
Fruto de esta situación se han producido dos consecuencias que afectan directamente a este sector productivo. Por un lado, los orfebres están trabajando actualmente en mayor medida con la plata como materia prima. Sin embargo, Berral indicó que la mayoría del material procede de países asiáticos, lo que reduce el valor añadido que consiguen los fabricantes cordobeses.
La otra repercusión es la proliferación de negocios de compraventa de oro, donde los particulares pueden vender sus joyas. El papel del empresario en este caso se reduce a la posterior comercialización del oro contenido en esas piezas a otras firmas que los convierten en material para su posterior uso. De esta manera, consiguen un «pequeño» margen de beneficios en toda la operación, destacó el dirigente empresarial.
En cuanto a la caída de las ventas, Berral resaltó que «está claro que comprar joyas no está de moda» y es por ello que la Asociación Provincial de Joyeros apuesta por una actitud más activa y salir por clientes.




