Córdoba

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«Vais a estar cincuenta años sin verme porque acabo de hacer algo muy malo»

El presunto homicida alertó del crimen mientras tomaba una cerveza en un bar tras dejar fuera la bolsa con la cabeza de ella

Día 21/09/2010 - 09.20h
RAFAEL CARMONA
Vecinos arroparon a los familiares de Rocío en el multitudinario funeral celebrado ayer tarde en El Higuerón
«Váis a estar cincuenta años sin verme porque acabo de hacer algo muy malo, y voy a ir a la cárcel». José Ángel Gallardo, alias «El Ratón», apuraba una cerveza en el Bar Pepín de Villarrubia, donde Alfonso, uno de los camareros, escuchaba algo atónito, a eso de las 16.15 horas del pasado domingo aún tórrido, las palabras del joven de 34 años que acababa de segar la vida de su pareja, Rocío Torrera, de 30 años, con quien apenas llevaba un año de relación, decapitándola. Sin embargo, nadie le preguntó a qué se refería puesto que su rostro no reflejaba alarma, de hecho, aparentaba «tranquilidad», según los clientes del bar. No obstante, todos los que le vieron admiten que la camisa del presunto homicida tenía restos de sangre, aunque pensaron que «sería de alguna pelea». Más tarde, cuando algunos de los vecinos salieron del bar observaron un charco de sangre en la calzada. Ahí se desencadenó todo.
El Ratón, de escasa corpulencia,y que en 2007 había intentado quemar a sus padres en su casa aunque un juez lo absolvió porque no había suficiente prueba de cargo ni sus familiares quisieron declarar contra él, había dejado una bolsa con la cabeza de Rocío en su interior a escasos centímetros del bar donde soltó la lapidaria frase a sus vecinos entre cervezas y al que había llegado tras el macabro suceso portando la bolsa, que también pudo haber llevado a casa de sus propios padres, extremo no confirmado ayer.
Empleó un cuchillo de grandes dimensiones, según fuentes de la investigación, tras haber almorzado con Rocío en casa de sus padres, a los que un día quiso quemar. Marcharon en una moto hacia El Higuerón, donde visitaron también la vivienda paterna de su novia. Fue la última vez que sus padres la verían con vida.
Aunque se ha comentado que vivían en un piso, fuentes policiales indicaron ayer que podían estar residiendo en una nave de la zona que un tío de la joven les prestó. Ambos tenían dos hijos. No consta denuncia alguna por maltrato. José Ángel, con «fama de golfillo», como comentaba ayer un vecino, y con problemas con las drogas, «aunque se estaba rehabilitando», avisó a su hermano minutos después y le dijo que iba a suicidarse. «No se le veía violento», llegó a decir otro vecino.
El joven se dispersó por la zona y corrió, entonces, campo a través y subió a la torreta de alta tensión eléctrica cercana donde permaneció un tiempo después de que los agentes nacionales se percataran de su presencia tras acudir alertados por una llamada al 112. La Policía lo persiguió hasta ese punto. «Si no me dejáis, me tiro». Desde 30 metros de altura, el cuerpo cayó tras haber recibido una descarga eléctrica letal. El arma asesina fue encontrada junto a la base del poste eléctrico desde el que se precipitó y, según fuentes policiales, «era compatible con las lesiones que presentaba la víctima».
A ambos se les practicó ayer la autopsia y, horas después, recibieron sepultura en la misma tarde de ayer en Villarrubia y El Higuerón, mientras decenas de personas se concentraban en el bulevar Gran Capitán en protesta por la víctima número 50 de la violencia de género convocados por la plataforma cordobesa.
«No tenía dos “guantás”»
Abatidos por la desgracia, los padres y uno de los hermanos de Rocío, Juan, no se explicaban ayer en el Tanatorio de Alcolea cómo había podido José Ángel Gallardo acabar con la vida de Rocío de esa macabra manera. Su padre, sentado en un banco, a la espera de noticias sobre la autopsia, aseguraba a ABC que hacía tan sólo dos semanas que había estado con su hija y El Ratón sin que nada hiciera presagiar el trágico final. «Si yo llego a ver lo más mínimo, éste no hace esto; no llega», se lamentaba, a la vez que daba a entender con gestos la escasa corpulencia física y la baja estatura del presunto asesino de su hija: «No tenía dos “guantás”, era un mierda de tío».
Corto noviazgo
Su hermano Juan, por su parte, aseguraba que llevaban poco tiempo juntos, incluso menos de un año, y que sabían de que el presunto asesino tenía antecedentes agresivos, así como problemas con las drogas. Poco más quisieron hablar estos familiares rotos por el dolor, mientras la madre de Rocío intentaba que todos guardaran silencio, al tiempo que pedía que los periodistas respetaran su dolor.
La Policía tomó ayer declaración a varios testigos, cuyos testimonios fueron derivados al Juzgado de Instrucción número 7 de Córdoba, que lleva la causa. Lo más probable es que se archive el caso si de la investigación se deduce que José Ángel Gallardo fue el autor de la muerte de su pareja, ya que la responsabilidad penal quedará extinguida al no poder acometerse acciones contra él por su fallecimiento.

El brutal asesinato desata un alud de reacciones

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