El gobierno municipal no tendrá más remedio que apretarse el cinturón en el año en el que se enfrenta al veredicto de las urnas. Los presupuestos de 2011 pasarán a la historia por ser los que más austeros en el devenir democrático de la Corporación.
Según las grandes cifras para el presupuesto que maneja el Área de Hacienda —aún pendiente de pactarse entre IU y PSOE—, el Ayuntamiento verá recortados sus gastos entre un 8 y 10 por ciento en este ejercicio, lo que supone una rebaja cercana a los 29 millones de euros que recae íntegramente sobre el capítulo que más calado tiene en los barrios de la ciudad: las inversiones en obras y proyectos. 1
El Consistorio córdobes se verá obligado a eliminarlas de sus cuentas para cumplir con el denominado «decretazo» del Gobierno, que persigue aligerar el déficit de las corporaciones locales.
Al menos hasta nueva orden —el gobierno aún está esperanzado en que se flexibilice esta restricción—, el Ejecutivo le prohíbe recurrir a préstamos para financiar sus inversiones al encuadrarse entre los ayuntamientos españoles más endeudados. Los números rojos a largo plazo superan el listón del 75% de sus ingresos corrientes. «No va a haber inversión», terció tajante en el asunto el delegado de Hacienda, Alfonso Igualada.
Ingresos urbanísticos
Las cuentas del próximo ejercicio sólo recogerán como inversión el 85 por ciento de lo que prevé recaudar por sanciones urbanísticas y que se ha cifrado en 6 millones de euros. La ley le obliga a invertir la mayor parte de dichos ingresos en patrimonio municipal de suelo, es decir, en construir equipamientos, en vez de dedicarlos a gastos de funcionamiento interno, como venía haciendo hasta 2010 con los reparos de la Intervención Municipal de Fondos.
Será el tercer presupuesto municipal que se apruebe desde que irrumpió la crisis económica y de nuevo vendrá marcado por una disminución —esta vez más acusada— de los gastos.
Las inversiones se reducen a la mínima expresión. pero los impuestos y tasas, en cambio, siguen sin perder comba. Durante 2011, la presión fiscal para familias y empresarios subirá entre el 1,5 y 1,9 por ciento dependiendo de los tributos, lo que reportará a las arcas unos 2,6 millones de euros más que en 2010. Bien es cierto que el alza será más moderado que en ejercicios anteriores al situarse por primera vez desde 2007 por debajo de la tasa interanual del IPC hasta agosto (2%).
Sin embargo, los ingresos procedentes del ladrillo, principalmente el Impuesto sobre Construcciones y las licencias urbanísticas, volverán a tocar fondo en 2010, debido al retraso de grandes obras como las torres de Poniente de la Junta de Andalucía (en la zona de Arroyo del Moro) y de ÑXXI (en Cortijo del Cura), o el Centro de Congresos, que proyecta el Consistorio.
Nuevo descuadre
Debido al hundimiento de los ingresos procedentes de la construcción, que constituyeron un filón recaudatorio en los tiempos de bonanza, el responsable municipal de Hacienda reconoció a ABC que las cuentas de 2010 se cerrarán con un nuevo descuadre o déficit, que aún está por cuantificar. En todo caso, negó que vaya a llegar a los 30 millones de euros, como vaticina el PP. Sólo crecerán las transferencias estatales y autonómicas, lo que permitirá dar un cierto respiro a las arcas.
El descenso será generalizado. En Personal, por ejemplo, la rebaja del sueldo de los funcionarios y personal laboral se traducirá en un recorte de tres millones de euros de la cantidad consignada en 2010, que era de 96,44 millones de euros. También habrá que meter la tijera en los gastos de funcionamiento interno, que en este ejercicio suman 128,82 millones.




