La decisión de IU de presentar a su candidato, Andrés Ocaña (actual alcalde), como el hombre que ha sido el «arquitecto» en la sombra de la ciudad es un «arma de doble filo». Según un político ya retirado experto en campañas de municipales, es una idea un «poco arriesgada». Por un lado, señala que es «coherente» porque Ocaña asume «toda la gestión» de los diez años que gobernó con Rosa Aguilar. Pero, por otro, prosigue, hace suya «una labor que no está bien valorada por los ciudadanos». Este interlocutor cree que en IU han perdido la ocasión de «cargarle el muerto a Aguilar de algunos problemas heredados».
Sin embargo, en la coalición defienden su estrategia. Un dirigente regional de IU señala que «presentamos a Andrés con ese papel, porque es el que ha jugado. Y ha habido infinitamente más aciertos que errores, que se asumen, pero no han sido muy significativos».




