La entrada de las máquinas en Cruz Conde para comenzar las obras de su semipeatonalización, que se produjo ayer a mediodía, no ha hecho sino encrespar aún más el ánimo de los vecinos y los comerciantes. «Esto es un desastre: se han propuesto hundirnos de verdad como si no tuviésemos ya encima la ruina de la crisis», comentaba sobre la una de la tarde el dueño de un establecimiento de ropa masculina situado muy cerca de la confluencia de la vía en reforma con la calle Góngora. Fue imposible que alguien hiciera algún comentario que no estuviera marcado por ese mismo pesimismo.
El principal cambio que se vivió en la calle fue el corte total del tramo que discurre entre Las Tendillas y Conde de Robledo, y que es en el que han comenzado las actuaciones de remodelación.
Hasta los responsables de los establecimientos destinados a levantar el ánimo aunque sólo sea confiándolo a la suerte describían un panorama desolador. «Hemos vendido un cincuenta por ciento menos de lo habitual en un lunes, que suele ser nuestro día de actividad más fuerte», confesaba ya a última hora de la tarde Irene Arroyo, una de las dependientas de la administración de loterías número 5 San Álvaro. «Y la tónica va a seguir de la misma forma en los próximos meses, por lo que estamos viendo: aún no nos explicamos cómo se les ha ocurrido hacer coincidir la obra con la campaña de Navidad», añadía.
En un local contiguo, en el que tiene su sede la delegación de una conocida franquicia de moda, el encargado suscribía que «la afluencia de clientes se ha reducido, al menos, a la mitad, y nos tememos que la situación siga igual hasta que acaben de arreglar la calle». Ya a comienzos de octubre, poco antes de que entraran en vigor los cambios circulatorios en el Centro, muchos comerciantes confesaban a ABC que la remodelación los iba a condenar a la quiebra.
La queja unánime de los comerciantes está abocando a algunos a decisiones importantes. Como plantearse si permanecer en la calle Cruz Conde les es más rentable que trasladarse a otro emplazamiento más tranquilo y que les genere menos pérdidas. No es ésta una exageración gratuita. La suscribe la presidenta de la Asociación de Vecinos Centro Histórico, Elena Lechuga, que a su vez trabaja en un despacho de abogados situado entre Gondomar y Las Tendillas. «A mí ya hay clientes que me ponen problemas para traerme documentación, y me consta que hay otros compañeros e incluso vecinos que están valorando la posibilidad de mudarse para poder realizar su trabajo con normalidad», sostuvo Lechuga, que agregó que en esta misma tesitura se encuentra varias consultas médicas de Cruz Conde, donde se cuentan más de diez. «El Ayuntamiento ha terminado por cumplir lo que tanto nos perjudica a quienes vivimos aquí: cortar una arteria de tráfico fundamental sin dar respuestas ni alternativas», lamentó la máxima dirigente de Centro Histórico, que aplazará a mañana la presentación de los carteles de protesta para colgar en los balcones que tenía prevista hoy.
El descontento de los vecinos se multiplica por la tardanza del Ayuntamiento en facilitarles las tarjetas para activar las pilonas de Capuchinas, Tejón y Marín y Valladares. El propio delegado de Seguridad y Movilidad, José Joaquín Cuadra, ha reconocido, como publicó ayer ABC, que el Consistorio no dará todas las acreditaciones hasta diciembre, y ello porque sus servicios están colapsados a cuenta de la demanda masiva de tarjetas. Mientras tanto, las pilonas estarán fuera de servicio, aunque el tráfico por las calles en las que se han colocado está restringido a residentes.
Los problemas con los que se encuentran los vecinos para solicitar las tarjetas son múltiples, pero el principal es que el Consistorio sólo concede una por cochera, no por vehículo, según relató Elena Lechuga. De tal modo que si dos coches usan la misma plaza de forma alterna, uno de los dos no tendrá permiso municipal para circular por las calles que le conducen hasta el garaje. Además, la mayoría de los vecinos prefirirían que en lugar de pivotes automáticos se hubieran colocado cámaras para multar a los coches no autorizados.





