Cajasur ha muerto. ¡Viva Banco Cajasur! La legendaria frase viene como anillo al dedo al horizonte que se abre desde hoy en Córdoba una vez que la cesión del negocio de la entidad fundada por la Iglesia ha pasado a la ficha bancaria creada por BBK tras su adquisición por subasta, previa intervención del Banco de España. Fin a la historia de 135 años de Cajasur, el Monte de Piedad y la Caja Provincial tal y como nació y se gestó; día uno para BBK Bank SA cuyo marchamo comercial en Andalucía será el de Banco Cajasur, por la impronta que aún conserva la marca de la paloma en las 400 oficinas con que la enseña vasca penetra en el mercado financiero regional en liza muy reñida con Unicaja y Cajasol.
¿Y ahora, qué? De aquí a final de año deberán terminar de cumplimentarse los trámites registrales y oficiales de esta cesión, llamada por «sucesión universal», en terminología jurídica. Deberá escriturarse la cesión, pero antes, y ya con todos los parabienes de las administraciones (incluida la UE) y el Banco de España, BBK Bank SA está obligada a devolver los 800 millones en cuotas participativas que adquirió el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para salvar la solvencia de Cajasur tras ser intervenida, así como la línea de liquidez de 1.500 millones ejecutada para reforzar la situación crítica de una caja que, no obstante, llegó al 31 de agosto pasado con 852 millones de euros en pérdidas —y una elevada cifra en provisiones—.
Pagado el «préstamo» del FROB, BBK asumirá el pleno control efectivo desde el 1 de enero de 2011, aunque desde hace unos meses opera en la entidad el que será su director general, José Carlos Pla (Tarragona, 1952), un ex ejecutivo de BBVA al que conocen bien en la cúpula de la caja vasca. Contará con 392 millones de euros de un «esquema de protección activo», ayuda estatal para cubrir un determinado riesgo crediticio detectado en la contabilidad de Cajasur. BBK, que ha pasado de forma brillante las recientes pruebas de estrés en el sistema financiero español, y cerró junio con 186 millones de euros en beneficios, podría contar con excedentes de unos 2.700 millones para tapar agujeros en la caja cordobesa.
Pla será desde hoy el hombre más buscado en Córdoba y Andalucía, porque el 31% de tasa de paro y la insoportable carestía de liquidez en las empresas y recursos en el tejido social y cultural de la ciudad y provincia es muy preocupante. Si Cajasur fue siempre el motor económico, Banco Cajasur se ha convertido, o al menos así se ha ido configurando el puzzle de expectativas, en el «banco de la esperanza», rodeado, eso sí, de mucha incertidumbre por la escasez de datos sobre lo que se antoja un despliegue en toda regla de BBK desde el 1 de enero próximo con su cultura de gestión y financiera —la caja con mejores ratios del país—.
Ajuste no traumático
En la agenda del director general, que ayer fue ratificado en la asamblea, aparecen ya anotaciones muy subrayadas. La primera, el ajuste laboral. El 2 de diciembre será la primera toma de contacto oficiosa con los sindicatos internos que hoy mismo deben dilucidar en las urnas su representatividad. En estos días, y empujados por el fragor electoralista, la ceremonia de cifras ha sido algo confusa. Sin embargo, está claro que el punto de partida está en el umbral donde Cajasur y Unicaja dejaron la fusión: 564 salidas sin contar las participadas.
A partir de ahí, Aspromonte dice haber bajado hasta 480 en unos primeros contactos extraoficiales. Con casi toda probabilidad, repetirá como sindicato mayoritario y será el interlocutor clave junto a CC.OO. y UGT, que han sido más pesimistas al a hora de dar cifras. Un 75% de estas bajas serían prejubilaciones a partir de 54 años, el resto, bajas incentivadas. Todas ellas, no traumáticas.
Los servicios centrales sufrirán en gran medida este recorte. La tasa de eficiencia de Cajasur está 13 puntos por encima de la de BBK, que con menos empleados, logra unos resultados mucho mejores. No hay que olvidar en esta pata laboral el papel de la Junta de Andalucía, que deberá autorizar el expediente de regulación de empleo, cuando el PSOE ha sufrido un serio revés con la la desbandada genérica de las cajas andaluzas: Cajasol, Cajagranada y Cajasur.
Otro tema en el dietario de Carlos Pla y el director general de BBK Ignacio Sánchez de Asiain serán las empresas participadas, donde la cifra de salidas aún se desconoce. El Grupo de Empresas de Cajasur contaba en 2009 con 160 sociedades participadas. El 46% del negocio estaba centrado en el inmobiliario, el verdadero factor de riesgo —al cierre de agosto, la caja estaba en situación de insolvencia, según el balance de Deloitte con unos 1.200 millones de euros en créditos fallidos y morosos—. El planteamiento inicial de Pla pasa por dividir en tres grupos estas participadas: las del ladrillo (con algunos activos sondeables y estratégicos, y otros nefastos), vendibles; las que tiene poco sentido mantener de otras actividades (también en venta) y las rentables o estratégicas (seguros, SOS...).
Mientras se sanea internamente la maquinaria operativa hay que mantener el tipo en el mercado y el negocio minorista tradicional. Es ahí donde hace unas semanas, Cajasur lanzó tres productos muy competitivos en hipotecas inmobiliarias, plan de pensiones y depósitos. En BBK saben que la pelea comercial va a ser brutal en Andalucía, donde Unicaja y Cajasol, principalmente, han aprovechado los seis meses de transición en Córdoba para apretar las clavijas de las ofertas y captación de clientes, algunos empresarios importantes. La consistencia y fidelidad de los depositarios de la entidad es su principal activo de cara a este primer tramo de Banco Cajasur, cuyas previsiones de entrar en rentabilidad apuntan a 2012-2013.
No será baladí el nuevo staffdirectivo. Con un baile importante de ceses en los últimos meses de la anterior cúpula —con un gasto tasado a 31 de agosto en unos 800.000 euros—, el propósito de BBK es contar con gente de la casa y apenas dos directivos de fuera (Pla y uno más). Córdoba será la sede de Banco Cajasur y la de las operaciones en Andalucía y el resto del sur peninsular. Como ya dijo la caja vizcaína, se creará una fundación social con una idiosincracia y vocación muy diferente a la anterior. Tanto aquí como en el consejo de administración de BBK Bank SA podrían tener entrada personalidades cordobesas como gesto de compenetración con la sociedad local. Unos guiños que deberán multiplicarse.
Queda la duda del recurso ante la Audiencia Nacional del Cabildo Catedralicio, una mera reclamación patrimonial ante el Estado que no pretende torpedear el aterrizaje de BBK. Es sabido que la Iglesia ha aumentado sus contactos —con el obispo a la cabeza— en recientes fechas con la enseña vasca de cara a propiciar acuerdos posibilistas sobre los activos de la caja vinculados a la labor social de la Iglesia en Córdoba. Pero esta vía se antoja angosta y lenta.




