Los actuales administradores de Cajasur, José Antonio Iturriaga, Tomás González y Francisco Orenes —nombrados en mayo por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)—, llegaron ayer a la sede de la caja cuando las aceras aún no estaban puestas. Por delante, tenían una cita histórica: la asamblea en la que se iba a aprobar la extinción de la entidad cordobesa para integrarse en BBK. Eso sí, para ellos, era tranquila, porque contaban con el cien por cien de los votos.
Era una mañana cargada de morbo. Había varias incógnitas: cuántos miembros del Cabildo Catedralicio, fundador de Cajasur, acudirían o si el ex vicepresidente segundo de la entidad, el canónigo Fernando Cruz Conde, y el líder provincial del PSOE, Juan Pablo Durán.. se saludarían. Pero, todo hubo que despacharlo a pie de puerta. Los administradores del FROB no permitieron el acceso a los medios a la sede de Cajasur, ni para tomar imágenes del cónclave. La prohibición rompe una tradición ancestral por la que se dan cinco minutos de cortesía para el trabajo de los gráficos. Así, reducidos a meros «alcachoferos» al estilo de los periodistas del corazón, la prensa esperó la llegada de protagonistas.
Los focos estaban puestos sobre los consejeros del Cabildo. Por ello, los flashes se disparaban a cada alzacuellos que se atisbaba por Ronda de los Tejares. Cuando los fogonazos deslumbraron, fue a eso de las 8.45 horas: a la entrada de Cruz Conde. Accedió a la sede atravesando una nube de periodistas y sólo dejó una frase, aunque lapidaria: «Esto no es un plato de gusto. Es un poco triste».
En otros tiempos los miembros del consejo de administración del Cabildo arribaban en bloque. Ayer, aparecieron con cuentagotas. Entre ellos, estuvo el presidente de este órgano eclesiástico, Manuel Pérez Moya, .
Hubo también quien se tomó con humor la atención que se prestó a los miembros de la asamblea pertenecientes a la Iglesia. Así, el portavoz del Obispado, José Juan Jiménez, al ver venir a los fotógrafos en su búsqueda lanzó una pregunta jocosa: «¿Soy el único cura que ha entrado?».
Fueron las únicas dosis de humor para una mañana histórica y amarga a partes iguales, como dejaron patente los políticos. A medida que llegaron, expresaron su parecer el ex vicepresidente tercero de Cajasur y verso suelto en el PP, Juan Ojeda; el secretario provincial del PSOE y la portavoz en Diputación de IU, Elena Cortés.
La asamblea arrancó, sin el protagonista más esperado, el último presidente de Cajasur, el canónigoSantiago Gómez Sierra. Un saxofonista callejero puso la banda sonora a un día gris y gélido. Cuando tocó «Soy cordobés», la escena se tornó «berlanguiana», pero, al interpretar «My way (A mi manera)» de Sinatra, cualquiera pensaría que era el tema ideal para muchos de los protagonistas de este drama: para el Cabildo que siempre hizo lo que creía que debía hacer —más allá de críticas y presiones— o para los responsables del FROB que firmaron la defunción de la caja a puerta cerrada.
Más de tres horas después, el cónclave terminó. Antiguos miembros del consejo de administración como Salvador Blanco(PSOE), ex vicepresidente primero de Cajasur, se dejaron ver. Todo lo contrario que el director general de Cajasur, José Carlos Pla, que por ahora es tan parco en palabras que en su única frase por economizar hasta se ahorró un verbo: «Todo muy bien».




