El drama que ha supuesto para más de cien familias abandonar, de nuevo, sus hogares estaba escrito. Después de que el Guadalquivir inundara el pasado febrero en torno a trescientas casas, las actuaciones del Ayuntamiento, que es quien tiene las competencias para velar por la disciplina urbanística, dieron prioridad a la atención social de los afectados por la riada frente a la solución de un problema en gran medida irresoluble, y que es la normalización de las edificaciones irregulares que el río atiborró de agua.
La urgencia del Consistorio por dar respuesta a las familias que residían en las viviendas afectadas por la avenida de hace diez meses —comprensible por las necesidades primarias que había que cubrir— relegó el problema de fondo, el del urbanismo, de tal modo que los avances desde entonces han sido muy escasos.
Irreconducibles
¿Qué ha hecho el Ayuntamiento en el plano urbanístico desde entonces? Lo inmediato fue precintar entre 25 y 30 casas situadas entre el río y el aeropuerto por su riesgo claro de inundaciones. Sus dueños no han podido regresar a ellas por mandato municipal. El Consistorio levantó en septiembre el precinto en uno de los inmuebles clausurados este invierno, al considerar que la construcción ya no revestía peligro para sus moradores. Para el resto de las que se anegaron —al menos 270 más— no había restricción alguna: sus dueños han regresado a ellas cuando lo han creído conveniente.
¿Pueden hacerlo? Sí. ¿Por qué? Porque sus parcelas son irreconducibles según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Esto significa que la norma no prevé que puedan llegar a regularizarse aunque tampoco establece que hayan de ser demolidas. El Ayuntamiento, como queda dicho, considera que sólo 25 están en tal situación, declaró a ABC el portavoz de IU, Francisco Tejada. Mientras tanto, la solución urbanística queda pendiente de un informe ambiental que mida los límites de inundabilidad; el Ayuntamiento se lo ha encargado a una empresa porque la Junta de Andalucía, responsable del cauce, no tenía ninguno hecho.
El portavoz de IU destacó, además, que ninguna de las parcelaciones afectadas por las inundaciones han tomado medidas en los últimos años, y no sólo desde la avenida del pasado febrero, para defenderse de la crecida del Guadalquivir. Tejada se refería así a los planes de mejora del medio rural, que son un instrumento urbanístico del que disponen estos núcleos de casas para garantizar su seguridad. El teniente de alcalde recalcó que varias parcelas que lindan con el río iniciaron el trámite hace años para construir una escollera de protección frente al Guadalquivir, pero no lo han culminado. Los planes de mejora del medio rural se tramitan a instancias de los interesados: si ellos no los desarrollan, el Ayuntamiento no puede obligarles a hacerlo.




