A Alessandro Gaucci no le va a pillar de nuevas casi nada en el Córdoba. Ni el idioma, puesto que lo domina con esa pulcritud con la que sólo los italianos saben actuar. Es un refinado hombre de fútbol y de empresa, dos condiciones básicas para moverse dentro de un mundo tan complejo como éste en nuestros días. Con esta carta de presentación, y los líos de su padre en el Perugia, que le salpicaron, llega al club.
Porque Alessandro Gaucci, en los últimos tiempos, ha estado ligado al mundo del fútbol a través de la representación de jugadores, que mayoritariamente han llegado procedentes desde Suramérica. Es decir, que tiene un control importante de lo que se mueve por diversos mercados a nivel internacional.
Para este aún treintañero (nació en 1976), la aventura futbolística empezó demasiado pronto. Cuando su padre, Luciano Gaucci, se hizo cargo del Perugia, él asumió las veces de hombre fuerte, responsabilizándose de la parcela deportiva. Y lo cierto es que para el representativo futbolístico de la Umbría fue muy rentable su presencia. Gaucci, respondiendo al perfil de empresario joven y sin complejos, se dedicó a la detección de talentos.
Así, por el Perugia desfilaron hombres que se convirtieron en hombres importantes del calcio como Materazzi, Grosso o el japonés Nakata. Con él, por ejemplo, hizo el Perugia uno de sus mejores negocios doblando en su traspaso a la Roma el coste. Entre sus fichajes exóticos, no se puede olvidar al hijo de Gadafi, por el que posteriormente se interesó la Juventus de Turín.
Como mano derecha del «huracán» Luciano, como bautizaron a su padre en Italia, creció rápidamente en la gestión deportiva.
Y, curiosamente, los resultados no tardaron en llegarle. Porque el Perugia, todo un modesto al que rescató su familia desde la Serie C, alcanzó una Intertoto que le valió para disputar una competición europea. También arribó a las semifinales de la Copa de Italia (2002-03).
Poco después, al Perugia le empezaron los problemas y Alessandro Gaucci se vio salpicado por un fraude al fisco del club en el que también estaban implicados su padre y su hermano, Ricardo. De hecho, su padre se vio obligado a «emigrar» hasta la República Dominicana hasta que en 2009 le llegó un indulto de Silvio Berlusconi. El bonito inicio del Perugia acabó en bancarrota (ahora Serie D).
Polémica por el padre
Alessandro no tendrá la ayuda o colaboración de sus familiares. Su padre, quien le introdujo en este mundo y que llegó a ser comparado con Jesús Gil. Por ejemplo, en el Mundial de 2002 llegó a despedir del Perugia al coreano Ahn por eliminar a la selección transalpina en octavos con un gol suyo. Y es que Luciano siempre ha tenido un vínculo importante con los deportes; también hizo fortuna con las carreras de caballos.
También estuvo al frente del Catania, Sambenettedese y el Viterbese. Por cierto, entre sus peculiaridades está que intentó incorporar a una de sus plantillas a una mujer futbolista como Carolina Morace.
En su coleccionable, también figura un intento de soborno cuando el Perugia intentaba dar el salto de la Serie C a la Serie B. Según cuentan, prometió un caballo al árbitro en cuestión para allanar el camino de la victoria. Ha llovido mucho desde entonces, puesto que cogió al equipo de la Umbría en 1991. Sólo son datos en la biografía del padre del futuro rector del Córdoba, Alessandro Gaucci. Los Gaucci son empresarios del mundo textil, incluyendo la marca deportiva Galex, utilizada por varios clubes de la Serie A.
En ese tiempo de problemas, a Alessandro no se le quitaron las ganas de fútbol. De hecho, tras pasar casi una década con el Perugia fue llamado por el empresario juguetero Preziosi, dueño del Genoa, para enrolarse en la dirección deportiva de su club. Sin embargo, las cosas no le funcionaron y terminó su etapa antes de que acabara la temporada 06-07. En febrero, para ser más exactos.
Tampoco esa circunstancia le apartó de este medio. Es más, intentó dar un paso adelante para asumir en primera persona el control de algún club con la ayuda de gentes de negocios. Tras estar centrado en su país, se dejó ver por España negociando la compra del Xerez. Sin embargo, no hubo ningún tipo de acuerdo hasta el punto de que por la localidad gaditana se decía que «no duró ni dos días» hablando con Joaquín Morales.
Después se quedó en el mundo de la representación, en el que se ha estado moviendo hasta que le surgió la posibilidad de quedarse con el Córdoba, salpicándolo con algunas colaboraboraciones con la secretaría técnica de la Roma. Ahora empezará una aventura muy distinta,




