Los vecinos de Guadalvalle tuvieron que evacuar de nuevo ayer la zona después de que un técnico del Ayuntamiento acudiera a esa barriada a las 18.00 horas para advertirles de que el río Guadajoz llegaba muy crecido «y en plan salvaje», y una vez que informó a las propias máquinas que estaban realizando labores de limpieza en las calles anegadas de barro que debían de salir de allí «cuanto antes», explicó a este diario José Caballero, uno de sus habitantes.
Previamente, sobre las 11.00 horas, la delegada municipal de Presidencia, Rosa Candelario, «vino a informarnos de que estuviéramos atentos al río, a pesar de que el aspecto que tenía el caudal era de normalidad y de que se comentaba que los desembalses se iban a hacer con cabeza», señaló otra de las vecinas afectadas, María Luisa Doblas, justo antes de marcharse con el resto de su familia y con la patrulla de la Policía Local que estaba allí vigilando, a las 18.40 horas.
Media calle, inundada
En ese momento, la mitad de la calle Las Tórtolas estaba ya cubierta con agua «del río, que no de la lluvia», matizó Caballero, y «por lo que nos han comentado, esta misma noche (por la madrugada de ayer) el agua puede llegar hasta varias calles dentro de La Altea», añadió.
En esta ocasión, parece ser que el culpable volvió a ser el Guadajoz, que «se nutre mucho de las escorrentías de la Campiña y del afluente Marbella, y que no tiene ningún control desde Baena hasta aquí», señaló, por su parte Fernando Maldonado, vecino de Fontanar de Quintos, quien había acudido a visitar unos familiares. Según los testigos, ese río en los últimos 14 días ha mostrado su peor cara el domingo pasado y ayer, hasta el punto que entre el Guadalquivir y el Guadajoz «nos han evacuado ya cuatro veces en menos de un año, tres de ellas, en 12 días, porque el domingo pasado nos volvieron a dar el toque», recordó José Caballero.
Desde el Ayuntamiento, se quiso aclarar que en esta ocasión no se trataba de una nueva evacuación, puesto que todos los vecinos ya estaban avisados hace días del peligro que supone la crecida del Guadalquivir «y se habían marchado ya». Sin embargo, los vecinos ayer insistieron en que si acaba sobrepasando Las Palomas, «sería una tercera y nueva inundación», y que ayer mismo les volvieron a pedir que evacuaran la zona.
Igualmente, en Encinarejo volvían a estar en peligro de inundarse de nuevo las 19 viviendas de la carretera del Soto y los caminos de Vargas y Aceituneros, que ya habían sido evacuadas desde el pasado fin de semana. Según explicó el teniente de alcalde, José Antonio Arenas, «recibimos información por la mañana del 112 de que estuviéramos atentos al río, dependiendo de la cantidad de lluvia que cayera y avisamos a los vecinos que estaban limpiando de que tomaran precauciones».
El responsable municipal indicó que todas esas «casas agrícolas en el término municipal, son legales», pese a que el suelo está calificado como inundable. No obstante, «lo que está pasando no es normal, puesto que tan sólo ocurrió algo similar en 1963 y también en 1996, pero no a estos niveles». El cauce del Guadalquivir, a su paso por Villafranca, marcaba a las 21.00 horas 1.607 metros cúbicos por segundo, «suficientes para inundar Guadalvalle, que requiere de unos 800, pero no a Encinarejo, que necesita de 2.200», añadió.
Al cierre de esta edición, no había otras zonas cercanas al río afectadas, pero no se descartaba que el agua llegara hasta ellas también a lo largo de la noche.





