Córdoba

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El eterno «atasco» de IU en movilidad

Cruz Conde es una prueba más de diez años de bandazos en materia de tráfico

Día 03/04/2011

A.G.

CÓRDOBA

El bandazo de IU en el proyecto de la calle Cruz Conde, primero semipeatonal de forma «innegociable» y ahora peatonal hasta Conde de Robledo, no es más que el último episodio del largo tortuoso «serial» con el que los gobiernos de IU, unas veces en solitario y otras con el apoyo del PSOE, llevan desesperando a los cordobeses en la última década.

Y es que la política de movilidad del Ayuntamiento ha sido tan variable y contradictoria que ambiciosos planes de tráfico fueron reducidos a pequeños proyectos, pilonas indispensables fueron y vinieron, o incluso desaparecieron llevándose con ellas los ansiados macroproyectos de peatonalización, y se sigue esperando esa solución «definitiva» a los males de aparcamiento en el Centro.

Para probar este argumento, basta darse una vuelta por la hemeroteca y comprobar que el verdadero atasco del tráfico en Córdoba no está a pie de asfalto, sino en los despachos de Capitulares. Allá por el año 2002, IU gobernando y el socialista José Mellado al frente de Urbanismo, llegaron las primeras noticias sobre el Plan de Accesibilidad del Casco Histórico. El controvertido documento planteaba el cierre de 56 calles del Centro gracias a un sistema de pilonas y tarjetas que, sin embargo, dejaba en el aire un factor clave: la carga y descarga.

Meses después, el ambicioso Plan, que pretendía aprovechar la apertura de los carriles del Vial para desbloquear el Centro, se quedaba en una mera declaración de buenas intenciones cuyo único punto cerrado era la unión del eje Tendillas-Mezquita-Catedral, con fondos de la UE, y el anuncio de un debate con los vecinos que se prolongó hasta bien entrada la época de Cabanillas, con Izquierda Unida gobernando en solitario el Consistorio.

Con Cabanillas llegó el caos

La etapa de Cabanillas y su famoso plan es en la que se riza el rizo del caos en la planificación del tráfico. Aprovechando la apertura del paso subterráneo de Ibn Zaydun, se propone invertir la circulación en dos avenidas principales como Gran Capitán y América y se anuncia a bombo y platillo un plan de choque para cortar la saturación de vehículos en el Casco.

En octubre de 2003 llega el primer avance del llamado «Plan Cabanillas» que pretende trasladar el tráfico desde el Paseo de la Victoria y Ronda de los Tejares hacia la avenida de América y el Vial Norte. La avenida de Gran Capitán se convertía en paso obligado y la Ronda de los Tejares en una vía con tres carriles de dirección única desde la Acera Guerrita hasta Gran Capitán. Ya en ese momento, el concejal socialista Antonio Hurtado advirtió de los problemas que se iban a generar en la que hoy día es una de las zonas más saturadas de la ciudad: la glorieta de las Tres Culturas. Las dudas son tan grandes que llega un momento en el que el Ayuntamiento maneja cuatro planes de tráfico con posturas totalmente opuestas.

Pero, hete aquí, que el «Plan Cabanillas» se suaviza dos meses después habilitando un nuevo carril en Ronda de los Tejares y, donde antes sólo había autorización para autobuses y taxis, se pasa a vía libre para conectar el Paseo de lan Victoria con Tendillas. Un año después, nuevo cambio por las críticas de taxistas y comerciantes y reforma en la glorieta de Las Tres Culturas, parón en los planes en Ronda de los Tejares y Gran Capitán, así como en Doce de Octubre, Cervantes y Acera Guerrita.

El parón es tal, que en verano de 2004, los tres grupos políticos llegan a un consenso para sacar adelante el proyecto en dos fases. La primera en Ronda de los Tejares y Gran Capitán, en donde se cede a las presiones de los comerciantes, y la segunda, ya en 2005, en la que se invierte el sentido de 30 calles del Centro.

Por si este lío no fuera suficiente, Cabanillas retoma el Plan de Accesibilidad del Casco Histórico que, tras cuatro años en el cajón, resurge con anuncios de pilonas en Costanillas, Jesús-María, Barroso, Cárcamo...De ahí se pasa, en plena precampaña al anuncio de restricciones en treinta calles del Centro y la eterna promesa de microbuses en el Casco.

La última etapa de IU, con José Joaquín Cuadra, mantiene la política de pilonas que vienen y van, con casos como la de San Basilio, primero con acceso y luego sin él. Junto a esto, las quejas habituales y el anuncio de un ambicioso plan en Cruz Conde que, tras un año de intenso debate en el que se implica a todos los sectores sociales, cambia de la noche a la mañana por un paseo del alcalde por las obras, una prueba más de la constante improvisación en las decisiones sobre ordenación del tráfico en el Centro que ahora, a falta de un mes para el final del mandato, cuenta con un nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible, otro brindis al sol.

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