El atasco de los juzgados cordobeses se ha convertido en un problema endémico que, en lugar de remitir, va «in crescendo» conforme pasan los años. De poco parecen haber servido los nuevos órganos que han ido entrando en funcionamiento, ya que, como el resto, se han acabado saturado de papeles.
Así lo ponen de manifiesto los últimos datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre la actividad de los juzgados por territorio referentes a 2010. El pasado ejercicio se quedaron en proceso de trámite la friolera de 34.742 causas; representan un 57,9% de asuntos más que hace un lustro, cuando la cifra de procedimientos apenas superaba los 22.000.
En cuanto a las jurisdicciones, la Civil se lleva la peor parte. Sus órganos cerraron en diciembre con 17.685 causas gestionándose. Y, a pesar de todo, no es un número alarmante teniendo en cuenta la desorbitada cantidad de asuntos que ingresaron a lo largo de todo el año: 28.922.
Los juzgados de lo Penal no lo tienen mucho mejor. Al concluir el citado periodo quedaron sin resolución 12.391 causas. El colapso de estos órganos es una realidad consabida entre los operadores jurídicos, que en más de una ocasión han alertado de que, a pesar de la creación del número 5, sigue habiendo problemas por el elevado número de ejecutables.
Y eso no es todo. Tras la reforma del Código Penal, la situación se ha complicado más, si cabe, en los Penales. La normativa establece que los jueces o tribunales procederán a revisar las sentencias firmes y en las que «el penado esté cumpliendo efectivamente la pena, aplicando la disposición más favorable considerada taxativamente y no por el ejercicio del arbitrio judicial». En Córdoba, esto supone repasar aproximadamente 2.000 sentencias (unas 400 por órgano) para adaptarlas a la norma. Según declararon algunos jueces afectados, resulta imposible sin los medios necesarios llevar adelante la labor ordinaria —que conlleva celebrar juicios, dictar sentencias y ejecutarlas— con la comprobación de casos ya resueltos.
De hecho, los juzgados de lo Penal no tienen a fecha de hoy espacio en sus agendas para celebrar juicios en febrero de 2012. Es el caso del número 4, donde se suma el problema añadido de la falta de magistrado. Hace unas dos semanas, la titular se dio de baja y todavía no ha sido cubierta su plaza.
La otra cara de la moneda está en los juzgados de Violencia contra la Mujer de la provincia. Se puede decir que son los que mejor funcionan. Cerraron el último ejercicio 2010 con tan sólo 314 asuntos pendientes (unos 24 por órgano).
Algo más asfixiantes en la situación de los dos juzgados de Menores de Córdoba. Al concluir el cuarto trimestre de 2010, se apilaban 584 causas en trámite.
Congestión por las nubes
Sobre la ejecución de sentencias la pendencia sigue siendo más que elevada. El pasado ejercicio se registraron en todos los juzgado de la provincia 19.310 fallos y se resolvieron 17.287. El nivel de respuesta es, a primera vista, efectivo; no obstante, el problema surge con todo el trabajo que queda por hacer, es decir, procedimientos que se arrastran de otros años. En total, quedaban al final del trimestre 30.104 sentencias gestionándose.
La tasa de congestión en los juzgados cordobeses ha pasado en cinco años de 1,18 a 2,01, según los datos del CGPJ. Esas décimas de diferencia significan que el atasco aumentó un 70 por ciento.



