Todo apunta a que la reformulación de la ordenanza municipal que regula instalación de veladores en la vía pública no se producirá antes de que concluya el mandato municipal en curso. El motivo es que el Ayuntamiento aún no ha convocado a los hosteleros y a los vecinos para que, tal y como programó en enero, se sienten en una mesa de la mano de la Gerencia de Urbanismo para flexibilizar el documento, que data de 2008 pero que para los propietarios de los locales de restauración se ha quedado obsoleto a cuenta de la Ley Antitabaco.
«Las posturas entre vecinos y hosteleros están encontradas y hasta después de Semana Santa no vamos a poder convocar una reunión», señalaron fuentes de Urbanismo. Aunque en esa convocatoria haya acuerdo, parece evidente que será muy complejo que llegue la fecha de las elecciones municipales —22 de mayo— con la ordenanza actualizada. Sobre todo, porque casar las posturas de ambos colectivos es una misión imposible: mientras que la patronal de la hostelería (Hostecor) apuesta por que el Consistorio les permita a sus asociados colocar más sillas en sus terrazas y utilizar en el exterior mesas altas con banquetas para darle facilidades a los fumadores, los vecinos se cierran en banda a que la ordenanza se retoque. En este sentido, el presidente de la Federación Al-Zahara, José Rojas, puso ayer de manifiesto que «lo importante no es hacer modificaciones en el documento, sino que se cumpla el que ya existe».
Además, la patronal de la hostelería ha pedido al Ayuntamiento que abarate la tasa que pagan los establecimientos de restauración por instalar veladores en la calle. El vicepresidente de Hostecor , Alberto Rosales, declaró a este periódico que la rebaja de las cantidades que abonan los dueños de los bares por sacar las sillas y las mesas a la vía pública «es una necesidad para nosotros, porque muchos establecimientos se han visto obligados a potenciar el servicio fuera de los locales porque tienen un porcentaje elevado de clientes que quieren estar en un lugar en el que se pueda fumar y no dentro, donde ya está prohibido».
Esta petición de los hosteleros se produce después de que las ordenanzas fiscales de 2010 supusieran un varapalo para el sector, ya que los restauradores de El Brillante, Centro, Vista Alegre, Santa Rosa y Ciudad Jardín, la Judería, el Casco o la Axerquía vieron cómo la Hacienda local les incrementó entre un 1,5 y un 3 por ciento esta tasa.