El sometimiento voluntario del Córdoba a la Ley Concursal se ha convertido en una de las noticias de la jornada en la sociedad local y sobrepasando el apartado deportivo. Por eso, ABC ha sondeado distintas capas para conocer el regusto que ha dejado la decisión tomada por parte del Consejo de Administración blanquiverde y Grupo Prasa.
Antonio Rodríguez Carretero, otrora directivo, argumentó que «entrar en un concurso de acreedores es algo que nadie desea, pero es la única solución que quedaba para el Córdoba. Por lo tanto, sólo hay que esperar que el plan de viabilidad salga adelante».
Como hombre de empresa, también valoró la gestión efectuada por el propietario del club: «Estoy convencido de que no ha sido una decisión fácil para José Romero, aunque no es menos cierto que lo habrá estudiado pormenorizadamente. Aun así, creo que para este señor sólo puede haber palabras de reconocimiento por todo lo que ha hecho por el Córdoba y lo que va a seguir haciendo».
Rafael Rodríguez Aparicio, quien también ejerció de vicepresidente del club, añadió que «el agradecimiento de todo este tiempo debe ser para tres señores: Marín, Gómez y Romero. Los tres hicieron un gran esfuerzo y durante mucho tiempo». De ahí que lamentara que «no se tuvo que llegar a este tipo de resolución. Se podría haber hecho como en otros clubes y vender a tiempo el club cuando valía dinero y estaba saneado. Ahora, es como si hubiera una losa demasiado pesada».
Además, indicaba que «éste era un tsunami que se veía venir. La solución a corto plazo es la correcta, pero habrá que ver el desarrollo del club cuando lleguen las siguientes temporadas. Especialmente, la que viene, cuando nos encontremos con menos recursos económicos».
En la clase política, la noticia tampoco ha resultado sorprendente. Alfonso Igualada, presidente del IMD, explicó que «el Córdoba ha tomado la última salida. Se ha visto abocado a hacer eso. No sé la respuesta deportiva, pero extradeportivamente parece una garantía para los profesionales». El máximo responsable del Ayuntamiento del Córdoba en materia deportiva insistió en que «ayudará a que los jugadores tengan más tranquilidad. Por lo tanto, su entrega sobre el terreno de juego será mayor».
Igualada recalcó que «las complicaciones que se encontró el Córdoba fueron muchas. El asunto de Cajasur, los problemas de la propiedad al no cumplirse la venta. Si hay garantías ahora, mucho mejor para todos nosotros. De todos modos, es difícil hacer un diagnóstico». Como especialista en asuntos económicos, aseguró que «el concurso de acreedores en sí es un eufemismo de lo que antes se decía suspensión de pagos o quiebra. Hay que verlo como una salida, ya que es un recurso que ya se ha empleado en otros sitios».
El valor de la afición
Carretero, a través de su experiencia,recomendó que «todos los aficionados se unan porque es la única fórmula de que el Córdoba salga adelante después de una situación tan delicada como la que tiene ahora».
Jesús Gallardo, que representa al colectivo de la Agrupación de Peñas, reseñaba que el concurso de acreedores «es algo que estaba esperándose. Por lo menos, estoy convencido de que la afición del Córdoba, que es su gran patrimonio estará ahí para lo que necesite. Saldremos adelante entre todos».
Incluso, por los vínculos con otros grupos de aficionados, desvelaba que han tomado nota de cómo ha de actuar la masa social blanquiverde: «Han pasado por una situación más desagradable y han salido. Nos han recomendado unidad».



