El recibimiento a los candidatos a la Alcaldía suele ir por barrios, de forma que en cada lugar tienen sus preferencias, aunque hay sitios donde de entrada son sospechosos. Y no sin fundamento. Cajasur es uno de ellos. La que fuera emblema económico y social de Córdoba, ahora un banco en propiedad de la caja vizcaína BBK, es otro de los escenarios en que se cifra la lucha por el poder municipal, y con muchos matices.
Para empezar, José Antonio Nieto, Andrés Ocaña y Juan Pablo Durán acaban de recibir sanciones económicas del Banco España (sobre todo el último) por su papel, como consejeros, en la mala gestión de Cajasur que condujo a la intervención de la que pronto se cumplirá un año. Los trabajadores lo saben, pero lo saben sobre todos los afectados por los despidos, y no lo olvidan. Emi Vigara, una de las que más ha levantado la voz, cree que el voto en blanco será una de las opciones más escogidas entre los casi 150 trabajadores que salieron de la empresa hace algunas semanas.
«Pudieron haber hecho algo por esta situación y no lo hicieron cuando eran consejeros. Y más tarde, cuando ya se había producido la intervención del Banco de España», recuerda, para después insistir en que los ex empleados que ahora luchan por mejorar las condiciones con las que se han marchado prevalecerá la abstención o el voto en blanco antes que confiar en siglas que consideran corresponsables de que ahora estén en la calle.
Manifestación Aspromonte recuerda que ni IU ni PSOE apoyaron en 2010 la movilización para salvar el empleo ante la fusión con Unicaja
En las oficinas todavía dura el miedo que tienen los bombardeados que han conservado sus casas y su integridad, pero que han visto que lo mismo que a sus vecinos les podía haber tocado a ellos.
Por eso se intenta no hablar demasiado alto, aunque en alguna mesa hay quien da la clave: «Si alguno de nosotros lleva a la caja a esta situación, no es que nos despidan, es que nos destierran de España. Y ellos encima se presentan a alcalde y querrán que la gente los vote», tercia uno de ellos, mientras una mujer apunta que al menos se han conservado los ahorros.
Claro que en una familia tan grande, aunque ahora menguada, hay opiniones para todos los gustos. Ignacio Torres, presidente del sindicato Aspromonte, mayoritario entre los trabajadores de la antigua entidad de ahorro, recuerda que en vías de la frustrada fusión con Unicaja se presentó en el Ayuntamiento una moción para defender el empleo.
Torres recuerda que la manifestación de hace ahora un año en que se pedía que se conservaran los puestos de trabajo sólo la apoyaron el PP, el PA y UPyD. «Supongo que muchos trabajadores se acordarán y pensarán que ahora hace falta una nueva etapa y la necesidad de la higiene democrática». ¿Más claro?




