La crisis del pepino ha contagiado también al resto de productos de las huertas españolas. Entre ellos, la naranja de la Vega del Guadalquivir. El sector citrícola, al igual que el resto del sector hortofrutícola, está encontrando trabas a la hora de colocar el producto en los países de Europa. En la Vega del Guadalquir, desde que se detectaron los primeros casos de afectados por la bacteria E.coli, se han cancelado diversos programas comerciales de suministro de naranja, melocotón, nectarina y ciruela a las grandes superficies de países como Alemania, Hungría, Suecia, Bélgica o Rusia, según informó ayer el presidente de Palmanaranja, Teodoro Revilla.
Este cierre de fronteras ha obligado a redirigir estas partidas de frutas a otros países europeos que no han vetado la entrada de productos españoles, como el caso de Inglaterra, Francia u Holanda.
Como consecuencia, en cinco días, los mercados de estos países se han visto colapsados de productos, lo que provocó el descenso de los precios, que se han «desplomado de una forma incontrolable». Una vez más, el productor es quien sufre las consecuencias «sin que nadie, tampoco las Administraciones públicas», criticó Revilla, pongan de su parte para explicar a las grandes superficies y consumidores europeos la diferencia entre «un presunto problema con el pepino “bio” español y las frutas de la Vega del Guadalquivir».
Ahora, con las últimas noticias, que separan el origen del brote de la variante de la bacteria de los productos españoles, el panorama puede que empiece a cambiar para mejor. Tras conocer los resultados de la investigación, los agricultores desean con impaciencia que se reactive la demanda de frutas españolas, y esperan además que las administraciones exijan responsabilidades «a los causantes de esta alarma social». Hay que recordar que la Unión Europea ya ha anunciado que compensará a los agricultores españoles afectados con diversos mecanismos.
No obstante, hay quienes se salvan de esta situación. Desde la cooperativa Sunaran sostienen que la exportación a Centroeuropa no ha variado en las últimas semana. El gerente de Sunaran, Antonio Carmona, precisó que sólo un cliente de Holanda, fabricante de zumos, solicitó un análisis del producto.


