Para comprender la importancia de la colección Circa XX no sólo hay que tener en cuenta los nombres ilustres que firman los dibujos, cuadros, grabados y fotografías, que ya de por sí bastaría para que cualquier persona interesada en el arte acudiese sin demasiada dilación a disfrutar de ellos.
Las obras que Pilar Citoler puede legar a la ciudad de Córdoba suponen un recorrido por lo más actual de la creación, desde comienzos de la centuria pasada hasta el día de hoy, de forma que además de contemplación y enriquecimiento tendrían una notable función didáctica, puesto que servirían para que los menos familiarizados con la creación contemporánea llegasen a comprender su propósito y su evolución.
La propuesta que se realizó con la exposición «Modern Starts» puede ser una buena forma de recorrer lo que la colección Circa XX puede aportar por la división que realizaba de las obras.
Con un «regreso», aunque sea virtual, a esta muestra clausurada hace más de dos años, se puede comenzar por lo que se podía ver en la sala Vimcorsa. Allí estaban presentes los orígenes del arte contemporáneo. Los nombres más ilustres eran Nolde, Giorgi de Chirico, y Pablo Picasso, aunque había también creadores españoles actuales, como Luis Gordillo y Manolo Valdés. El visitante podía encontrar aquí una amplia colección de dibujos del artista malagueño con sus trazos inconfundibles, pero también esculturas de Salvador Dalí, obras sobre papel de Joan Miró y cuadros de Antonio Saura. Todo junto a una de las «Marilyn» de Warhol, al enigmático Bacon y a Equipo 57.
Para conocer el arte de la década de 1980 había que ir al Palacio de la Merced, donde el título era «La época movida» y el denominador común la agitación. Desde la figuración con diferentes puntos de vista hasta la abstracción, allí se podían conocer trabajos de autores como el aclamado Miquel Barceló, de forma que quien conozca estas obras puede empezar a conocer los antecedentes más directos lo que se hace hoy.
De ahí un paso más, el que llevaba a la Sala de Exposiciones Museísticas de Cajasur, dividida en dos partes. En la primera, «Dentro», la protagonista es la fotografía, poco conocida en la ciudad en su concepto más innovador y actual. No sólo se plasmaba la imagen exterior, sino la interior, y los nombres tampoco eran menores: Joan Fontcuberta, Pierre Gonnod, Alberto García-Alix y Henri Cartier-Bresson. Otras obras, con igual mirada interior, no eran necesariamente fotográficas, pero abundaban en el mismo tema. En el otro lado, «Fuera» se centraba en el paisaje, tanto humano como natural.
En este recorrido se ha ido asumiendo y conociendo la evolución del arte a través de algunos de sus nombres más importantes, aunque lo que aguardaba en el Teatro Cómico Principal era la evolución hacia terrenos que pueden sorprender pero que no son más que la consecuencia de las cosas. Se titulaba «Ceci n'est pas une pohtographie» y en ella si había fotografías estaban manipuladas por sus autores.
Pero el grueso no lo formaban imágenes inmóviles, sino videocreaciones, proyecciones en la pared y obras en forma de juegos visuales de toda índole, desde el patinador que preseta el punto de vista hasta la obra que se ve a través del espejo. Todo un recorrido por la creación contemporánea para disfrutar y para aprender a apreciar todo lo que ofrece.



