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Cultura para levar anclas

Las candidatas a Capital Europea de la Cultura llegan hoy al último examen con realidades socioeconómicas muy distintas y con el objetivo de lograr un título que supondrá el punto de inflexión para su revitalización

Día 27/06/2011 - 09.54h

La cultura es el fundamento. Pero, ¿en qué condiciones acuden a la pugna por lograr el título de Capital Europea las seis ciudades finalistas? ¿Cuál es su nivel de desarrollo económico? ¿Cuál necesita más la inversión que conlleva el título? ¿Cuál puede prestar los mejores servicios para atender a la gran cantidad de visitantes previstos en los eventos que se organicen? ¿Cuál mantiene mejor el equilibrio obligado entre la necesidad de los beneficios de la Capitalidad y la preparación e infraestructura de servicios mínima exigible?

ABC ha analizado la realidad socioeconómica con la que llegan a la meta las candidatas tomando como referencia el Anuario Económico de La Caixa y los más recientes datos del paro del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Aunque afecta a todas las capitales en liza, el desempleo y la reducción del poder adquisitivo y el nivel de vida de los ciudadanos que provoca son factores que tienen muy en cuenta por Burgos, Córdoba, Las Palmas de Gran Canaria, San Sebastián, Segovia y Zaragoza cuando piensan en lograr la Capitalidad. De hecho, todas lo sufren con especial virulencia desde que comenzó la crisis y esperan que la Capitalidad resuelva o, al menos, palie sus efectos.

Sin embargo, los datos de desempleo son especialmente preocupantes en Las Palmas de Gran Canaria y Córdoba, donde la designación y, sobre todo, la preparación del evento, podría servir como impulso para nuevas inversiones y puestos de trabajo. Dicho de otra manera, en estos términos son las ciudades donde más falta hace, si bien no es una razón ésta contemplada a la hora de conceder el título.

Si se comparan los datos de desempleo y el número de habitantes, ambas capitales tienen la tasa de paro mayor de todas, con un 13,3 y un 11,8 por ciento respectivamente, pese a ser también las dos urbes en las que desde que comenzó la crisis y hasta el pasado mayo ha aumentado menos el número de parados, lo que se explica en el hecho de que en 2007 fueran las dos en las que más desempleo existía en términos absolutos. Ya estaban tocando techo.

En ese sentido, ahora las supera Zaragoza, que, sin embargo, tiene la tercera tasa de paro más alta del grupo (52.204 parados y un índice del 7,7 por ciento). San Sebastián es, por contra, la que tiene una tasa menor, con 5,5 por ciento, y la penúltima en número de parados, con 10.302 según los últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal. La cuarta tasa de paro es de Burgos, con un 7,5 por ciento (13.444 desempleados) y después Segovia con un 7,2 por ciento (4.019 parados).

El índice de actividad económica de cada ciudad en el conjunto de España es otro de los parámetros que da idea de la situación de necesidad de cada municipio. Este índice, elaborado a partir del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), sitúa a la capital de más población y atractivo turístico, Zaragoza, en un primer puesto. Le sigue Las Palmas, aunque la diferencia con aquella es más del doble. La tercera plaza es para Burgos, y el cuarto para Córdoba, con menos actividad económica pese a que es la tercera en población. En ambos casos, el peso económico —que intentan reforzar con la Capitalidad de 2016— es tres veces menor que el de Zaragoza. San Sebastián es la siguiente y Segovia la última a mucha distancia, como le ocurre en la mayoría de los indicadores analizados al tratarse de una ciudad con muy escasa población y actividad en comparación al resto.

La escala varía en el índice industrial (construcción e industria), en el que el peso predominante lo mantiene Zaragoza, pero donde Burgos y San Sebastián avanzan de forma importante. Córdoba sigue estancada en un puesto secundario y, por detrás de ella, Las Palmas y Segovia, ésta con una importancia casi insignificante en industria, actividad que suele llevar parejos puestos de trabajo estables y un valor añadido.

Aunque están como trasfondo en todas las candidaturas, sobre estos aspectos apenas hablan los dossieres presentados por las ciudades y, si lo hacen, es de una manera implícita o sucinta. Una de las más directas referencias a la necesaria reactivación económica que favorecería el título europeo la hace Burgos, que expresa en los documentos remitidos con su candidatura su situación de «deslocalización de algunas empresas de cierta importancia en la ciudad, como es el caso de la industria de componentes de automoción, la cual ha empezado a desplazar su producción hacia otros países. En estas circunstancias, ni nuestro glorioso pasado ni el actual y relativamente próspero modelo industrial van a suponer un refugio seguro durante mucho tiempo, mientras miles de puestos de trabajo se mueven hacia a otras partes del mundo. Nuestra candidatura a Capital Europea de la Cultura supone la oportunidad que realmente necesitamos para impulsar la ciudad hacia una nueva era de cambios a través de la evolución».

También Córdoba alude en sus documentos al bien que haría a la economía de la ciudad este evento, con el que Zaragoza pretende poner en valor aún más la industria cultural, según apunta su proyecto.

Sobre la oferta de servicios hablan el resto de índices, también importantes, especialmente en las ciudades que viven del turismo. El índice comercial, de restauración y bares y el turístico mantienen a Zaragoza (con 4.328 actividades de restauración y bares) y Segovia (con 476) como la primera y la última. Las Palmas, en segundo lugar, logra en el índice comercial y el turístico buenos puestos gracias al turismo de sol y playa; Burgos se sitúa en quinto, San Sebastián en cuarto puesto y Córdoba en el tercero después de una importante recuperación en el período 2004-2009, en el que también fue la que más creció en las actividades de construcción e industria junto a Burgos y Las Palmas.

La capital burgalesa se consolida además como la que más ha evolucionado desde 2004 en lo comercial. Las actividades mayoristas se ampliaron un 19,6 por ciento y las minoristas un 7,2 por ciento hasta 2009 según el Anuario de La Caixa, cuyos datos hablan de que donde más actividades

de este tipo hay es en Las Palmas de Gran Canaria y en Zaragoza, las dos urbes con más habitantes del conjunto de candidatas, así como las más turísticas. Córdoba, San Sebastián y Burgos mantienen un puesto intermedio y Segovia se sitúa a la cola en comercio.

En cuanto a mercado potencial, es decir, el volumen de ventas anual del comercio minorista de un municipio durante un año a los residentes de la capital, el área comercial en la que influye y los turistas, Zaragoza se sitúa en 2.720 millones de euros. Muy lejos, a más del doble de distancia, están Las Palmas, con 1.363 millones, y Córdoba, con 1.239 millones. San Sebastián, Burgos y Segovia son las que más tendrían que ganar en este sentido si logran la Capitalidad, pues su mercado potencial es de 815, 658 y 204 millones, respectivamente.

Junto a lo anterior, no debe olvidarse uno de los parámetros que mejor refleja la riqueza de un territorio, con independencia de los datos anteriores, como es el gasto por habitante. San Sebastián, pese a su cuarto lugar en población (es de las primeras en industria aunque no ocupa los primeros puestos comerciales) es la capital en la que más gasto por habitante hay: 4.398 euros. Zaragoza es la segunda con 4.034 euros, lo que cabe esperar en función de los demás datos aportados.

Córdoba con 3.772 queda tercera y con poca diferencia Burgos (3.674 euros), Segovia (3.598) y Las Palmas (3.568) cierran el conjunto.

No obstante, en 2009 los datos sobre oficinas bancarias muestran a Segovia, la de menos habitantes, como la que más tiene por cada diez mil habitantes con 12,73, Burgos cuenta con 11,2 sucursales por diez mil personas, Zaragoza (10,3) y San Sebastián (10,2), y después Córdoba (8,9) y Las Palmas (7,1).

El acceso a Internet sirve también como indicador del grado de desarrollo. Las líneas de banda ancha dan idea de ello. En 2009 había en Las Palmas 109.995, que son 280 por cada mil habitantes. San Sebastián tenía 230 por cada millar de personas; Segovia y Zaragoza 210, y eran las que menos y más líneas contabilizaban, respectivamente; y Burgos y Córdoba las que menos por habitante, con 190 y 170 para cada mil personas.

En lo que respecta a los vehículos a motor, otro indicador de riqueza aunque influido por las características físicas y de transporte público de la ciudad, Zaragoza era en 2009 la que más tenía matriculados aunque contaba con el menor número de vehículos por mil habitantes (536). En el lado opuesto estaba Segovia (37.844 vehículos y 679 por mil habitantes). Las Palmas tenía 664 por mil habitantes, Córdoba 656 y San Sebastián 643.

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