Si la presencia de la cultura árabe en la ciudad y su carácter de espacio para el diálogo entre civilizaciones hubiera tenido alguna vez riesgo de fosilizarse o transformarse en cosa del pasado, la próxima semana nacerá la casa que hará posible que la semilla vuelva a florecer e incluso con más fuerza y fundamento.
La ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, inaugurará el próximo día 15 la Casa Árabe, una institución que en una valiosa casa de la Judería se alzará como un espacio público para el conocimiento de los distintos países que conforman esta cultura, tanto en sus aspectos más altos como en los más sencillos, de forma que lleguen a muchas capas de la sociedad.
Gema Martín, su directora, explica que será un «espacio público abierto que tendrá como primera prioridad a los ciudadanos y la utilidad pública». Casa Árabe tendrá en primer lugar una clara intención académica, de forma que ofrecerá de forma continua cursos, seminarios y mesas redondas sobre asuntos de interés en el mundo árabe y sobre todo de las relaciones de estos países con Europa y Occidente. Para ello, además, tendrá una línea de trabajo con la Universidad de Córdoba.
Así se promoverá la reflexión, el análisis, la investigación y el apoyo a la política exterior española en esta zona. Gema Martín insiste en el especial interés que el mundo árabe, especialmente en el sur del Mediterráneo, toma en los últimos meses con el estallido de varias revoluciones en países como Egipto, Túnez, Siria y Libia, y que en la Casa Árabe pueden encontrar un buen lugar para explicarse. «Quienes vengan a hablar de ello pueden ser las nuevas generaciones que serán las elites que protagonicen el futuro», asegura la directora, que explica cómo podrán pasar estancias de varios días en la ciudad y aportar un conocimiento muy profundo en todos los sentidos sobre lo que está pasando en estos países.
Será parecido a lo que ya inició el ex ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos durante la anterior legislatura, cuando en Córdoba hubo numerosas conferencias sobre la situación en el mundo musulmán y muy en especial sobre Oriente Medio.
Y no sólo lo académico, porque Casa Árabe funcionará además orientada para las inversiones empresariales en estos países. «Facilitaremos y ayudaremos al desarrollo socioeconómico de todos los países», resalta la directora, que recuerda que esta institución es lo que se llama «un instrumento de diplomacia pública», cuyo funcionamiento no será demasiado distinto del que tiene una embajada convencional. Así, los inversores que estén interesados en los países árabes tendrán instrumentos que les permitan cierta orientación.
Divulgación
Pero su aportación no sólo se quedará en la política, las relaciones internacionales y la economía. Casa Árabe también buscará divulgar la cultura de estos países a través de aspectos sencillos, pero muy significativos. Así, en su salón de actos se proyectará un ciclo de películas realizadas en estos países, de buena calidad artística pero con muy poca difusión comercial en España. Será un cita para los muchos amantes del séptimo arte que deseen conocer una filmografía que rara vez visita las salas cordobesas. Se celebrarán también exposiciones, conciertos y conferencias de todo tipo, pero además talleres donde se podrá aprender la caligrafía árabe o la gastronomía típica de estos países. Se podrán conocer los instrumentos andalusíes y conocer cómo sonaron, apunta la directora. No estará todo destinado a las elites intelectuales. Será una actividad conjunta, apunta Gema Martín, que permitirá romper prejuicios y distancias entre una y otra cultura.
Todas estas actividades tendrán un marco de excepción: la llamada Casa Mudéjar, un edificio en plena Judería cuyas partes más antiguas datan del siglo XIV, aunque después fue creciendo con sucesivas ampliaciones y tiene elementos de las dos centurias posteriores. Crece alrededor de tres patios principales en la calle Samuel de los Santos Gener, a pocos metros de la Calleja de las Flores y de la Mezquita-Catedral. El primero actúa como recibidor y a su alrededor se articula todo el edificio.
En el patio situado a su izquierda se conserva un abrevadero y un lavadero. Su austero aspecto casi medieval, con ladrillo visto, lo hace ser uno de los singulares de la casa. A él da la sala de conferencias, con capacidad para un centenar de personas y con dos cabinas para traductores que potenciarán la vocación de encuentro internacional que tendrá la casa.
Casi en frente se sitúa un nuevo patio, este de un carácter más andaluz, con dos naranjos y una palmera. Allí se conserva un pozo y una fuente con azulejos mudéjares. Junto a él, el espacio más valioso de la casa será la sala de exposiciones, con artesonado del siglo XV, también de época mudéjar.
Los trabajos de reforma de la Casa Árabe han supuesto también la recuperación integral de la rica policromía de este artesonado. En ocasiones, para la ornamentación de la casa se han empleado elementos similares a los que se conservaban. Es el caso, por ejemplo, de una yesería mudéjar, que se ha reproducido en la entrada a la sala de exposiciones.
La Gerencia Municipal de Urbanismo se ha encargado de la obra, que ha tenido un coste de 3,6 millones de euros ejecutados a lo largo de los últimos años.
La inauguración de la nueva casa supondrá el espaldarazo definitivo para la actividad de Casa Árabe, una institución que se creó en 2005 con doble sede: Madrid y Córdoba, donde hasta ahora ha funcionado con una sede provisional en la calle Martínez Rücker. En la nueva se establecerá además el Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, que sólo tendrá actividad en Córdoba y que acogerá una actividad permanente de investigación sobre asuntos del mundo árabe, al modo de lo que en los países anglosajones se llama «think tank», es decir, un laboratorio de ideas.



