La celebración de la semifinal de la Copa Davis en el «Coso de Los Califas» servirá como nuevo marco de colaboración con el Ayuntamiento
Día 15/09/2011 - 09.50h
Con gesto de satisfacción. Está radiante tras reconocerse como persona clave para que Córdoba celebre uno de los eventos más importantes de su historia. Tomás González de Canales aclara que ha llegado a un acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento para desarrollar otras iniciativas a raíz de esta actividad. Todo hace pensar que, gracias a la Davis, ahora puede comenzar un nuevo ciclo para la Plaza más allá de los toros.
—Después de la celebración de la semifinal, ¿tienen pensado utilizar la Plaza para eventos no vinculados a los toros?
—Vamos a tener durante una semana en muchas televisiones del planeta la marca «Coso de Los Califas». Ese concepto se va a incorporar a la memoria de mucha gente. Va a ser una gran promoción para la Plaza. Imagino que nos llegarán nuevas propuestas. Se están estudiando varias.
—¿Se hubiera imaginado alguna vez ver Los Califas como luce ahora?
—Reconozco que no. Uno, con los años que tiene, imagina que alguna vez en la vida la plaza podría albergar algo así. Pero hasta que no se ve… Ahora suelo venir a la Plaza con asiduidad. Cada día que entro, me sorprendo de cómo ha quedado. Del nivel de las instalaciones. La Plaza está preciosa.
—La celebración de una semifinal de la Davis es el evento de carácter internacional más importante que ha albergado la plaza de toros desde su inauguración en 1965, ¿cómo se valora ese momento histórico?
—Es una situación que ha surgido por lo que todos sabemos. El Ayuntamiento apostó por ello y nosotros nos pusimos a disposición. Entendíamos que había que estar a la altura. El evento pone a Córdoba en el mapa y a la propia Plaza. Lo valoraremos más con el paso de los años.
—¿Qué tipo de compromiso ha adquirido la sociedad con el Ayuntamiento?
—Desde hace ya algún tiempo iniciamos una serie de contactos para realizar un torneo de exhibición con algún tenista de alto nivel para realizar una actividad alternativa en la Plaza más allá de lo propiamente taurino. Algo que ya intentamos con los anteriores gobernantes. Aquello, por fechas, no llegó a consumarse. Cuando se incorporó el nuevo gobierno municipal, se nos planteó la posibilidad y accedimos para que contara con la Plaza sin condiciones.
—¿Pero de qué tipo de acuerdo se trata?
—Es evidente que durante todo este tiempo hemos llegado a algunos acuerdos que se han hablado para desarrollar otras acciones en el futuro. Y lo que todo el mundo conoce, de la permanencia de los asientos con respaldo. Hemos llegado a un acuerdo satisfactorio para los intereses de la ciudad que se reflejará con el tiempo.
—Viendo la pista, ¿no le da pena que se desinstale?
—(Ríe). Hombre, es una pregunta que nos hemos hecho en el consejo. Pero tenemos que ser serios. Nuestra Plaza es una plaza de toros. Somos muy respetuosos con nuestra tradición. Volverá a ser lo que era. Además dejaremos la pista debajo del ruedo cuando se recrezca. Es un material que no molesta. ¿Quién sabe si algún día la volveremos a utilizar? (vuelve a reír).



