CÓRDOBA
Urende ha entrado en concurso de acreedores voluntario, y aunque todavía es pronto para vaticinar el futuro de la cadena cordobesa de electrodomésticos, los primeros mensajes de sindicatos y empresa apuntan en la buena dirección. El juez de lo Mercantil de Córdoba dictó el pasado martes un auto por el que decretaba la intervención judicial de la sociedad integrada en el Grupo Sánchez-Ramade, nombraba a cuatro administradores concursales y finiquitaba un infructuoso periodo de casi cuatro meses en los que la firma intentó sin éxito cerrar un acuerdo con sus acreedores, principalmente financieros (nueve entidades), cuya deuda asciende a 180 millones de euros.
Según ha podido saber ABC, casi todo el grueso de la deuda es financiera porque incluso gran parte de la comercial se ha transformado en pasivo financiero. De las nueve entidades en liza, y con las que se ha estado negociando hasta el último momento —incluso con acercamientos en muchos de estos casos—, BBVA, CAM y Banesto podrían ser las enseñas que concentren el mayor grueso.
Reacción sindical
Al haber sido un concurso voluntario, permite a los gestores seguir dirigiendo la compañía, aunque sus decisiones pueden ser vetadas por el juez o los administradores concursales. Es aquí donde tanto el secretario de la federación de comercio de UGT-Córdoba, Antonio Vacas, como su homónimo en CC.OO., Francisco Ramírez, coincidieron ayer en que es una «garantía» para los trabajadores, que se aseguran cobrar sus nóminas sin quitas. Pero también para la firma del Grupo Sánchez-Ramade. Fuentes próximas a la cadena que preside Javier Sánchez-Ramade apuntaron ayer a este periódico que hay seguridad y confianza en que se logrará salir del bache de manera óptima.
«Dentro de la situación actual de la empresa, es positivo, ya que supone una garantía de protección de derechos para los trabajadores», señaló Vacas a Europa Press, y añadió que «arrimaremos el hombro; la empresa está cumpliendo y teniendo en cuenta que Urende quiere y pretende que siga habiendo empresa, lo cual es importante en los tiempos que corren». Desde CC.OO., Ramírez insistió a ABC en que «apostamos por la viabilidad pese al contexto de incertidumbre que vivimos». En 2010, Urende cerró con 205 millones de facturación, 26 tiendas y 810 empleados.
Tras declararse en preconcurso el pasado 9 de junio, Urende firmó a finales de agosto con el comité de empresa un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afectó a 390 trabajadores de sus 700 y provocó el cierre de 12 de las 22 tiendas que aún mantenía por toda Andalucía, Extremadura, Valencia, Castilla La Mancha y León y Madrid. Una medida que pretendía ayudar a refinanciar la deuda y evitar en primera instancia el concurso.
Expertos consultados ayer por ABC coinciden en que el concurso podría no tener una larga duración por la fisonomía gruesa que presenta el caso, aunque otras fuentes próximas al propio concurso creen que hay algunas partes «laberínticas», si bien aún es pronto para hacer valoraciones. Los nuevos cambios en la ley concursal con la agilización a través de la trámites «on line» podrían influir en el proceso.
Urende es la segunda empresa del Grupo Sánchez-Ramade que entra en concurso. En octubre de 2010, Noriega, la división constructora y promotora, solicitó concurso voluntario con una deuda superior a los 1.500 millones de euros y un rosario de 2.200 acreedores. Este concurso es ahora mismo el más importante de Andalucía y puede alargarse en el tiempo. Las divisiones de distribución informática Diasa y Diasoft fueron vendidas a la multinacional americana Arrow Electric y la malagueña Novasoft, respectivamente, mientras que la cadena de cines Cinesur fue adquirida por la inglesa Cine World Group. Sólo queda la línea de automoción. El Grupo Sánchez-Ramade, muy tocado por la crisis, llegó a facturar en 2008 más de 1.400 millones y contaba con 4.000 trabajadores.




