La entidad amplía el número de socios y registra un buen ritmo de venta de entradas
Día 06/10/2011 - 09.31h
La Ciudad Deportiva se convirtió ayer en una especie de congreso improvisado de ilusiones blanquiverdes. Allí había aficionados de todas las clases que respondieron a un llamamiento efectuado a través de las redes sociales hasta rozar los 250 espectadores en las gradas para ver un entrenamiento de la primera plantilla del Córdoba.
Por ejemplo, Iñaki llevaba a sus dos hijos, Nacho o Sergio estaban con unos «colegas» y Rafael, socio del extinto Real Club Deportivo Córdoba, también quiso estar. Y aunque todos vengan de «distintos mundos», todos se levantan últimamente con el deseo de que la racha del Córdoba no acabe y ver un poco más de cerca la Primera División.
Eso sí, el entrenador no tuvo los tintes festivos esperados desde la grada, que no empezó a cantar o gritar. Con mucho respeto, los asistentes asistieron al circuito de ejercicios que tenía programado Paco Jémez para la ocasión.
Y esta campaña popular entre la masa blanquivueiverde parece que no se ha detenido entre los que ya están. Curiosamente, la serie de cinco victorias oficiales de manera consecutiva ha propiciado que el Córdoba haya incrementado su número de abonados, que ahora se empieza a acercar con cierto sigilo hasta los 7.500. En este sentido, Carlos González argumentó que «no es que se haya detenido la campaña por una fecha tope y ahora se ha vuelto a abrir porque el equipo va bien. En los clubes serios, estas cosas no se hacen así y las campañas de abonos siguen abiertas».
Incluso, se empieza a ver el incremento del interés en cuanto al ritmo de venta de entradas de cara al partido del próximo domingo. Según apuntan fuentes oficiales, estarán cubiertas todas las localidades del fondo norte. De ahí que el propietario del club asegurara que «se ha multiplicado por cinco lo vivido ante el Xerez y eso hará que el domingo haya mucha gente».
Tal es así, que hasta se planteó la opción de que se abriera el graderío del fondo sur. Ahí, González aclaró que «no está terminado, aunque así se vea.La LFP debe informatizar los tornos y eso llevará unas semanas. Además, las fuerzas de seguridad deben supervisarlo. No está en nuestra mano, ni en la del Ayuntamiento». Al menos, queda claro que la afición se despierta con un sueño.



