Córdoba

Córdoba

ETEA al otro lado del mundo

ETEA cumple sus bodas de plata en la cooperación internacional. La impronta de la institución jesuita ha quedado en Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras, Vietnam o Marruecos. La filosofía que sigue es ayudar al desarrollo económico y social

Día 24/10/2011 - 08.30h
ETEA al otro lado del mundo

Compartir

De pasar hambre como productores de café en Honduras a convertirse en exportadores de sacas de los mejores granos a Europa y Japón. Éste es un ejemplo de la mano tendida por la Fundación de ETEA que en 25 años ha logrado llevar a la sociedad más necesitada la teoría impartida en las aulas universitarias. Desde que el profesor y exdirector de ETEA Jaime Loring decidió en 1986 poner un pie en Centroamérica, invitado por el rector de la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador, Ignacio Ellacuría, para fortalecer una maestría, muchas han sido las expediciones de ETEA al lugar, donde además de San Salvador, puso la primera piedra de la cooperación en Guatemala y Nicaragua. El delegado ejecutivo de la Fundación ETEA, Vicente González, repasa para ABC los 25 años en los que un potencial humano de profesores, colaboradores y agentes locales han perseguido salir de la pobreza y afianzar sus sistemas administrativos e institucionales.

El programa de cooperación internacional de la Fundación ETEA cuenta con más de 20 proyectos, gran parte de ellos con centros universitarios. El responsable de la Fundación ETEA, nacida en 2002 por el volumen que la cooperación había experimentado respecto al núcleo de ETEA, recuerda cómo lo que empezó como un pequeño germen se fue ampliando de Centroamérica a América Latina, y de ahí a Asia y a Marruecos.

Los lazos con la escuela universitaria jesuita no solo se estrecharon entre universidades sino entre la propia sociedad civil y de forma institucional, como con ayuntamientos y ministerios. Son muchos los organismos nacionales e internacionales que le han pedido ayuda a la Fundación ETEA para supervisar sus propios avances sobre el terreno de la cooperación. Son casos como los de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), que buscaba apoyos al sector del café en Honduras. En este ejemplo se pretendía salir de la fuerte crisis que desde principios de siglo venía azotando los precios del café y que castigaba especialmente al eslabón más débil de la cadena, al pequeño agricultor. En este campo se trabajó con los campesinos de este producto en «típica typical commodity», en palabras de González, en una experiencia piloto desarrollada entre 2004-2011 y que ha conseguido evaluar de forma más que positiva la cooperación. Los pequeños productores del café lograron formar una especie de cooperativas —las figuras asociativas son muy diversas en Honduras— y lograron no solo salir del hambre sino exportar a Europa e incluso Japón un producto de alta calidad y muy preciado.

Otros ejemplos se localizan al otro lado del globo, en Vietnam donde la Fundación ETEA ha tendido la mano a universidades vietnamitas para desarrollar programas que permitan el despegue rural. En este caso, los profesores y colaboradores de la escuela jesuita ubicada en Córdoba pusieron en marcha la formulación de una política común de desarrollo rural junto con la AECI que ya han adoptado las autoridades vietnamitas de forma propia y comprueban en la calle su resultado. Vicente González hace hincapié en la necesidad de que las universidades no pierdan el contacto directo con la sociedad. Los núcleos universitarios de San Salvador, Managua y Guatemala son buen ejemplo de ello: la universidad está imbricada en la calle, y a ningún investigador o profesor le sorprende ir a analizar una zona rural o la implantación de algún sistema. «Allí es algo natural, propio de la universidad», comenta desde ETEA.

El trabajo de la fundación está ligados a políticas de desarrollo, de ahí la estrecha colaboración con los procesos regionalistas de la Región Centroamérica. En algunos casos la Fundación ETEA forma a los funcionarios de los distintos ministerios y cancillerías en un intento por garantizar un proceso de políticas comunes sólidas y estables. En esta misma línea, profesores y colaboradores de la fundación apoyan la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (Ecadert) desde mediados del pasado año. Unos programas de desarrollo rural equiparables a los actuales Leader que operan desde la UE.

Otra de las tareas de cooperación de Fundación ETEA consiste en analizar «las buenas prácticas» de las medidas adoptadas para erradicar el hambre por medio de la FAO (Food and Agriculture Organization) a instancias de la propia organización de Naciones Unidas. Más de 20 profesores e investigadores de ETEA participan de algún modo en alguno de estos frentes junto con más de 50 colaboradores y agentes locales en América Central, Asia y África.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Lo ?ltimo...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.