Paco Jémez calificó de «injusta» la expulsión de Fuentes, pero se negó a ponerla como excusa de la derrota
Día 30/10/2011 - 11.09h
Como no podía ser de otro modo, el técnico blanquiverde, Paco Jémez, se personó ante los medios de comunicación con una mezcla de orgullo por sus jugadores, rabia por el resultado final y cierta sensación de injusticia, porque consideró que la expulsión de Fuentes supuso «un partido muy distinto con once jugadores y con diez». De hecho, el canario consideró que «cuando tuvimos a once futbolistas en el campo, mantuvimos el control del juego y ellos no tuvieron ninguna ocasión, y si no recuerdo mal, en la única ocasión con la que contaron, tuvieron el gol de la victoria».
Eso es mucho decir, ya que sí hubo alguna ocasión más, pero no dejó de tener la razón al considerar que «en un campo tan grande como el Rico Pérez si te quedas con diez jugadores, tienes que hacer un esfuerzo enorme y, por ello, hoy es uno de los partidos en los que estoy más satisfecho del trabajo del equipo». No en balde, sus muchachos dieron « un ejemplo de sacrificio y me sienta muy mal perder este encuentro, porque lo hemos regalado, aunque estas son las cosas que tiene el fútbol y debemos de aprender de los errores y aquí cometimos uno muy grave», señaló en relación a la falta de concentración por parte de la defensa en el único tanto que se vio en el encuentro.
Jémez no tuvo pelos en la lengua al calificar de «injusta» la expulsión del lateral zurdo, puesto que supuso un antes y un después en el partido, aunque evitó atacar al árbitro, quien «no influyó ni mucho menos en el resultado pues, aunque se podría haber ahorrado alguna tarjeta, no ha de servir de excusa para la derrota».
En efecto, el entrenador blanquiverde era muy consciente de que el rival que tuvieron delante es un «equipo que no desespera, que confía en su calidad y que espera a aprovechar un error del contrario, como, de hecho, así ocurrió». En su opinión, el Hércules «rentabiliza muy bien sus goles (sus victorias se cuentan casi siempre por la mínima, al igual que las del Córdoba), aunque, vino precedido también por la expulsión, pues, con once jugadores en el campo nunca vi peligrar el resultado».
Alarde de sinceridad
La verdad es que fue sincero al reconocer que el juego de su equipo «no era para ganar» y que quizá se conformaba con un empate ante el líder, máxime cuando el próximo encuentro es contra el filial del Barcelona. Por ello, insistió en que con once sobre el terreno de juego «el resultado habría sido distinto».
Por su parte, Juan Carlos Mandiá, el técnico rival, valoró positivamente el sexto triunfo consecutivo de su equipo y resaltó «la gran labor hecha por el Córdoba, un equipo enrachado y que práctica un gran fútbol». Esa reflexión le llevó a pensar que el triunfo de sus jugadores tenía mucho más mérito. «Un conjunto que logra seis victorias consecutivas y que tiene 28 puntos debe hacer muchísimas cosas bien», aseveró.



