Los joyeros cordobeses están viviendo desde hace ya cuatro meses bajo el signo del pánico a los robos y atracos que, según ellos mismos calculan han subido entre un 200 y un 300 por ciento, aunque son conscientes de que la Policía poco más puede hacer para evitarlos.
Al respecto, el presidente de la Asociación Provincial de Joyeros, Plateros y Relojeros de Córdoba, Manuel Berral, insistió ayer en que «no podemos descartar nada a la hora de sospechar sobre quién los comete», y eso incluye desde bandas organizadas, ladrones profesionales o, incluso, como llegó a apuntar el propio Berral y algún miembro más de su junta no hace mucho en ABC, que estén participando de alguna manera extrabajadores de talleres cordobeses que hayan perdido su empleo.
Por el momento, Berral, que está a expensas de celebrar otra reunión con la Subdelegación del Gobierno para tratar sobre este incremento de los siniestros desde que en julio pasado se robó en el negocio Hermanos Alfaro, apuntó como soluciones que sean los joyeros quienes apliquen medidas más fuertes de seguridad, las que hasta la fecha «han evitado ya en Córdoba 13 intentos de robo», o que los pequeños almacenistas que operan en el casco urbano se trasladen hasta el Parque Joyero, «porque esto es un auténtico búnker y todavía tenemos mucho espacio por cubrir». Concretamente, 20 fábricas y unos 150 locales.
Esos intentos fallidos aludidos por el presidente se pudieron evitar gracias a «la alerta lanzada desde la Asociación para que extremaran las medidas y estuvieran pendientes de cualquier detalle sospechoso que pudieran detectar», abundó.
Otras medidas
En cualquier caso, la mayoría de los que tienen sus negocios en el Parque Joyero no han experimentado robos, pero consideran que se pueden aplicar otras medidas en las que el subdelegado, Jesús María Ruiz, o los tribunales tienen mucho que decir. «La Subdelegación tiene que hacer algo más profundo que incrementar la presencia policial en las calles de Córdoba, pero son ellos quienes saben lo que hay que hacer», consideró José López García.
Otro empresario, Rafael González, quien reconoció que se ha notado una mayor vigilancia en los barrios donde hay una concentración de joyeros, como Cañero, El Granadal, la Magdalena u otros puntos del Casco, estimó que se tendrían que endurecer las penas para los que son detenidos y hacerles ver que robar en este país «no es lo mismo que salir impunes». González, cuyos comerciales han sido ya atracados dos veces en Córdoba y en Galicia, «por hasta cuatro personas armadas y con un fuerte acento del Este», apuesta por las bandas organizadas internacionales como principales sospechosos.
De hecho, el 90 por ciento de lo que se roba sale de España para fundirse y que se pierda la pista, señaló, por su parte, Francisco Rodríguez Carrera, que ayer mismo recibió la Medalla de Oro de la Asociación. Según él, los robos «son inevitables y se producen desde hace años», con lo que lo único que se puede hacer es «asegurarse, que supone un robo similar al de un atraco por lo que te cuesta, y aguantarse».
José Núñez Corpas siente que la inseguridad es tremenda a nivel nacional, porque, tal y como se comenta entre el gremio, «saben que es mucho más fácil y se llevan más robando una joyería que un banco».



