De 6 escaños en liza, uno centra la lucha. Al PP le daría un triunfo histórico; al PSOE, un empate pírrico; y a IU, un éxito inesperado
Día 18/11/2011 - 09.39h
La provincia se acerca al final de la campaña electoral con la sensación de que lo que en otras citas ha sido un «tour de force» en esta ocasión no ha pasado de etapa plana, en la que prácticamente «todo el pescado estaba vendido» mucho antes de llegar a la «meta» del 20-N.
La «chispa» la han puesto la incertidumbre sobre si el PP logrará un histórico resultado —cuatro diputados— y la brega de IU por volver a «cabeza de carrera», donde compiten los que tienen representación en el Congreso, algo que la coalición no sabe qué es desde 2004, cuando perdió su único diputado por Córdoba.
Pocas promesas
Las encuestas de los tres grandes periódicos nacionales vaticinan 4 escaños para el PP o una horquilla de tres a cuatro, con lo que el PSOE bailaría entre los dos y los tres —ahora, los socialistas tienen cuatro y los populares, dos—. Ninguno da opciones a IU, pero ellos aseguran estar ahí.
Los aspirantes al Congreso y al Senado de PP y PSOE —los dos partidos con opciones a la Presidencia; más el primero que el segundo si no falla la demoscopia— se han pateado los municipios cordobeses comunicando propuestas para crear empleo y recurriendo al «y tú más» cuando han salido los recortes, que ha sido lo más afilado que ha relucido en esta campaña. De grandes proyectos ni unos ni otros han hablado, porque todos son conscientes de que las arcas públicas están tiesas. Si acaso, el PP —tan seguro de sus opciones que sólo recurrió en Córdoba a su candidato a la Presidencia, Mariano Rajoy, en un acto de «bolsillo» el mismo día que se acababa la precampaña— ha concretado algo mínimamente, con su compromiso de una mayor aportación del Estado al Centro de Congresos.
Pero, poco más. En el PSOE, su nueva «jefa de filas» provincial, Rosa Aguilar, se ha multiplicado «corriendo» desde «bolos» en los pueblos hasta la «clásica» de la capital: el mitin con Alfredo Pérez Rubalcaba, que llenó el coqueto pabellón de Fátima. Pero él pasó por allí sin pena ni gloria, sobre todo comparado con la propia Aguilar, que deleitó a la grada con «hachazos» al PP sin ton ni son, pero muy efectistas. Falta le hará ganarse a los socialistas, porque habrá que ver qué respuesta le da la «hinchada» de la capital el 20-N tras cambiarse de la noche a la mañana de escuadra.
Además, la campaña también dejó la vuelta simbólica, tras 12 años de ausencia, a un mitin del exlíder federal de IU, Julio Anguita, impulsando a los suyos a un último «golpe de riñones», con el que saquen en la «foto finish» un congresista. Y es que todos los amantes del ciclismo saben que el sprint final —ese escaño en el aire de los seis en juego— suele ser el único aliciente de las etapas planas.



