La producción de cerdo criado en montanera, el de bellota, roza este año ya mínimos peligrosos. Por primera vez en Andalucía, desde que se hacen estadísticas, hay más cerdos de cebo que de bellota.
La situación, según datos aportados por José Manuel Roca, experto de Asaja, es que mientras la producción de cochino de cebo se ha incrementado en un 13 por ciento, la de cochino de bellota ha bajado en un 21 por ciento. Asimismo, según datos publicados por la Universidad de Córdoba, en un estudio sobre el sector, encargado por Asici, Asociacion Interprofesional del Cerdo Ibérico, por primera vez, desde que se tienen datos, en Andalucía hay más producción de cebo que de bellota.
Este cambio de panorama, que pinta un futuro negro para una de las producciones andaluzas de más calidad, viene dado por la situación económica que sufren los productores de porcino de bellota a los que no se recompensa económicamente el riesgo y el coste que tiene la crianza de una cerdo en el campo.
Precios bajo coste
José Manuel Roca explicaba a ABC que esta campaña que comenzó con unos precios razonables en los que el cerdo de bellota se vendía a 23 euros arroba (la arroba es el equivalente a 11,5 kilos) ha acabado con precios de 20 euros/arroba, lo que es un muy mal dato teniendo en cuenta que el coste se cifra en 22 euros/arroba.
Hay que recordar que cuando se produjo el «boom» del porcino, en 2007 y 2008 se estaba pagando 24 euros/arroba con costes de producción menores a los actuales. En esas fechas se llegó a certificar el sacrificio de 4.100.000 cerdos ibéricos (de todo tipo de ibérico), frente a los dos millones y medio que se han sacrificado este año, y esta es otra de las razones del bajo precio que han tenido en estos últimos años los productos del ibérico: primero las paletas, este año los jamones de cebo y el año que viene los de bellota, que tienen más curación.
Lo cierto es que con los precios a la baja y los costes en alza, el ganadero del cerdo de bellota no tiene beneficios y poco a poco está dejando de echar los animales al campo, a la montanera, con sus riesgos y su menor beneficio y aumentando la crianza del cochino en establo y comiendo pienso, que no es que sea muy rentable dados los costes de los granos, pero más que el de bellota, sobre todo porque, como dice, José Manuel Roca, «lo cierto es que no se está pagando la diferencia».
Norma de calidad
Esa diferencia, según el experto de Asaja, «no está sólo en lo saludable y en el sabor de la carne del animal que ha comido en el campo y no en el establo, sino que alcanza a otros factores de lo que hoy días se habla mucho pero luego no se valoran, como es el bienestar animal».
La valoración de las diferencias en el porcino, sobre todo de cara al consumidor, viene dada por lo que marca la norma de calidad del cerdo ibérico, unas ordenanzas que ya todo el mundo está de acuerdo en cambiar, aunque no hay la misma unanimidad en el cómo cambiarlas.
Cuáles deben ser esas modificaciones necesarias en la norma de calidad es ahora mismo una discusión viva dentro de la Interprofesional, Asici.
En esta discusión, desde Asaja se defiende que la prioridad sea distinguir ante el consumidor el cerdo ibérico que come bellota del que come pienso, o sea del de cebo, y consideran que esta diferencia prima sobre la de la raza, o sea sobre si es ibérico puro o cruzado.




