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Investigan el uso que Bretón dio a 140 litros de gasóleo comprados días antes

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El juez insta en su último auto a que se determine si el combustible actuó de «acelerante» de la hoguera que se hizo en la finca la tarde del 8 de octubre

Día 25/02/2012

La hoguera que José Bretón hizo la tarde del 8 de octubre en su finca familiar de Las Quemadillas sigue muy presente en la órbita central de la investigación de la desaparición ese día de Ruth y José, los dos menores de 2 y 7 años hijos del hasta hoy único detenido en prisión.

En las últimas diligencias dictadas por el juez que instruye el caso éste solicita una «investigación más profunda» sobre la «datación y circunstancias» en las que José Bretón prendió fuego a la hoguera, tanto para aclarar el posible uso de 140 litros de gasóleo adquiridos «en sólo dos semanas» como material acelerante de lo que llega a considerar una «hoguera descomunal» —por lo que insta al análisis químico de las cenizas—, como para identificar a testigos que pudieron ofrecer más detalles sobre la misma —tanto esa tarde como en el primer registro de la parcela—. El togado quiere esclarecer con exactitud qué, cómo, cuándo y por qué se quemaron determinados materiales el día clave.

Según ha podido saber este periódico, esa importante cantidad de combustible pudo ser adquirida, según la declaración de José Bretón, en una gasolinera de Huelva. A su parecer, porque allí era más barata que en Córdoba.

El titular del Juzgado de Instrucción 4 de Córdoba quiere precisar al milímetro la secuencia de una fogata que Bretón defiende que gestó y mantuvo durante las tres horas y media que permaneció ilocalizado en la finca de Las Quemadillas con los niños. Sin embargo, el juez ha puesto de manifiesto que se hizo a prisa y corriendo minutos antes de que abandonara la parcela hacia el Parque Cruz Conde con serios riesgos de hasta provocar un incendio en la misma.

José Luis Rodríguez Lainz quiere que se «determine la presencia de algún tipo de material acelerante o combustible que pudiera haber producido una mayor temperatura en la llama o acelerado la combustión», según su último auto.

A ello se suma la evolución que pudiera haber tenido, según los avistamientos ese día de los técnicos del Plan Infoca, la combustión en sí con la descripción de los detalles más relevantes de la misma, «acrecentamiento de temperatura, combustiones incompletas o en su caso de coloración». Incluso el juez solicita que se determine el grado de temperatura a que pudieran haberse expuesto los materiales quemados así como «el tiempo durante el que los rescoldos o cenizas pudieran haber conservado una elevada temperatura apreciable a simple vista teniendo en cuenta —dice el juez— las horas de posible ignición entre las 14 y 17 horas y las horas nocturnas en las que se comprobó que los rescoldos aún permanecían notoriamente calientes las 0.00 horas ya del día 9 de octubre».

De igual modo, Lainz pide fijar qué clase de objetos, fibras o materiales que, además de madera, pudieran haber sido objeto de la combustión.

Para el magistrado, como consta en su auto del 17 de febrero que prorroga la prisión de José Bretón, es «trascendental» la información sobre esta fogata, la coartada, según él, del padre de los niños desaparecidos. Técnicos del Infoca avistaron a las 17.07 horas del 8 de octubre la primera referencia, y única en la zona, visual de la hoguera. La hora es clave pues desmontaría, según el auto judicial, la explicación dada por Bretón.

Siesta en pleno fuego

Según el padre de Ruth y José, él estuvo toda la tarde recopilando cosas (recuerdos, huesos y ropa de Ruth) para encender la fogata. Sobre las 17.15 horas Bretón declaró haber sido despertado por sus hijos tras haber dormido un «rato que valora entre 15 ó 20 minutos». Justo minutos antes de partir de la parcela hacia el Parque Cruz Conde (a eso de las 17.25 horas).

Teniendo en cuenta, según el auto, que la datación de la columna de humo por el Infoca tiene un plazo de ignición previo de poco más de cinco o diez minutos para hacerse visible (estos técnicos la perciben a las 17.07 horas) «ante la más que probable utilización de material inflamable para acelerar la combustión», no resulta creíble para Rodríguez Lainz que prendiendo fuego a la hoguera en el entorno de las 17.00 horas se vaya a dormir Bretón la siesta sin preocuparse de ella y que sobre las 17.25 salga de la parcela con una considerable columna de humo descontrolada y con los riesgos que ello entrañaban.

«Simplemente falta a la verdad», dice el juez. «La forma en que prende fuego a la fogata es claramente descontrolada fruto de la prisa posiblemente», hasta el punto de que pudo provocar un incendio en la parcela. De este modo, el togado concluye que lo que José hizo fue «disponer para otros menesteres de ese largo espacio de tiempo (unas tres horas y media)» en la casa de campo.

«No puede salirse ahora diciendo que fue una fogatita que se consumió al rato y que la que se veía era la de un vecino; con sólo ver las fotografías del lugar se comprobará que fue una hoguera descomunal», razona Lainz. Incluso cuando esa misma noche llegó la Policía a la parcela, aún estaba muy caliente y «con vestigios de virulencia». Ni siquiera Bretón supo explicar por qué su hermana al llegar a la parcela mostró su extrañeza por el lugar donde hizo el fuego respecto al que habitualmente utilizaban en las reuniones familiares.

Respecto a los materiales empleados en el fuego, y sobre los que se especuló que eran restos óseos humanos, el juez asevera apunta a huesos de roedor y un chaquetón en uso de su esposa (no ropa abandonada). Para nada, importantes cantidades de papel.

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