El aferramiento de José Bretón a su «verdad» sobre cómo se perdieron sus hijos el pasado 8 de octubre ha llevado al equipo que investiga el caso a analizar minuciosamente cada indicio encontrado para obtener las respuestas que el padre de los dos hermanos se niega a dar. Entre las señales que los agentes están estudiando y a las que el propio juez que instruye la causa, José Luis Rodríguez Lainz, hace referencia en su auto de 17 de febrero, figuran una pisada y una sábana que fueron halladas en su día junto al río, a su paso por el entorno de Las Quemadillas.
Según relata el togado en su escrito, la Policía Científica está analizando estos dos hallazgos pero, de momento, no ha trascendido si el padre de los menores tiene algo que ver con ellos. Quizá los resultados se den a conocer en la parte del sumario que todavía está bajo secreto. En cualquier caso, Rodríguez Lainz sospecha que, a priori, sí existe una relación entre el progenitor y estos elementos, pero intuye que su vinculación es voluntaria y deseada.
Así, según recoge en su escrito, al que ha tenido acceso ABC, «cabe la hipótesis ... de que la sábana encontrada junto al río y la pisada humana ... tuvieran igualmente una finalidad de dar una pista falsa».
Y es que los primeros resultados de la inspección ocular apuntan a que ambos indicios pudieron ser «colocados» para desenfocar las líneas de investigación de los agentes. De hecho, respecto a la pisada, el juez reflexiona: «No tiene una explicación racional por su ubicación, surco dejado y ausencia de otras huellas similares sobre el barro».
En cualquier caso, la Policía buscará cualquier resto en la sábana encontrada y analizará la pisada en busca de alguna imperfección en su dibujo que, tras cotejarla con otras registradas en su base de datos Sicar, sirva para identificar al propietario de dicho zapato. El objetivo no es otro que descartar o sumar estos hallazgos, según proceda, a este complicado «puzzle», en el que se amontonan las piezas que no encajan.
Otro de los indicios que puede arrojar algo de luz sobre la desaparición es el referente a la caja de tranquilizantes-ansiolíticos que Bretón adquirió días antes de que se perdiera el rastro a los dos hermanos. Así lo pone de manifiesto Lainz en su auto: «Existe la constatación de que José compró una caja de Orfidal el día 27 de septiembre que, según refiere, no consumió en ningún momento y que no ha sido hallada en ninguna de las dependencias a disposición del encartado, ni tampoco en el piso de El Portil, como refirió su esposa». Según el juez, «esta sustancia, por la relación que tiene con el intento de autolisis (suicidio) protagonizado por el encartado hace catorce años, podría tener una relación directa con la posible utilización contra sus hijos».
Las líneas de investigación, si bien siguen centradas en Córdoba, también se han extendido hasta Huelva, donde reside la familia materna y ciudad en la que Bretón estuvo viviendo con su mujer antes de la separación.
Así lo puso ayer de manifiesto el nuevo comisario provincial, Antonio Placer Brun, que, en declaraciones a Efe, aseguró que en la capital onubense «se está llevando alguna línea» de trabajo, si bien no quiso precisar más detalles.
En lo que respecta al estado de la causa, el letrado de Bretón, José María Sánchez de Puerta, declaró ayer a ABC que confía en que la Audiencia responda «en quince o veinte días» al recurso de excarcelación de su cliente. «Lo que sé es que, por el momento, falta que la Fiscalía y la acusación particular presenten sus escritos», señaló.
Por otro lado, el letrado aseguró que su defendido «se encuentra un poco mejor, ha cogido peso y hace sus comidas con normalidad», según pudo comprobar en su última visita a Bretón en el centro penitenciario cordobés.
Cabe recordar que el progenitor se encuentra en prisión provisional comunicada y sin fianza desde el pasado 21 de octubre por la presunta comisión de los delitos de detención ilegal con la agravante de desaparición de menores y por simulación de delito




