La corona de la sevillana Virgen del Valle y una naveta para la misma hermandad que rescata modelos del siglo XVI. Las potencias de Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, de la cofradía de Montserrat, también de Sevilla. La recién entregada corona para la malagueña Virgen de Gracia y Esperanza, la de la Virgen de la Cabeza de Andújar, la de la coronación canónica de la Victoria de Huelva, la corona y el puñal de la Virgen de Nazaret, en Montilla. Son solo algunas de las importantes piezas salidas de las manos del orfebre cordobés Manuel Valera.
En su taller, entre piezas, bocetos, fotos y tratados de Historia del Arte, Valera ultima la ráfaga de la corona que, diseñada por Fray Juan Dobado, ceñirá la frente de la Virgen del Carmen para su coronación canónica el próximo 12 de mayo. Sin solución de continuidad, tan pronto como la termine afrontará otra original presea para la Virgen de la Estrella. Su trabajo es hoy reconocido en toda Andalucía. Al señalárselo, replica que no es más que el continuador de una tradición orfebre cordobesa, que alcanzó su máximo esplendor con los grandes nombres de Damián de Castro o Bernabé de los Reyes en el Siglo de Oro, y que ha llegado hasta nuestros días de la mano de artesanos como Rafael Peidró o Francisco Díaz Roncero.
De su trabajo ha llamado la atención, entre otras cosas, el empleo de la técnica de la microfusión en este tipo de piezas. Sonríe al oírlo, y comenta que él no ha inventado nada. Es una técnica antigua de joyería y en absoluto novedosa en la orfebrería procesional.
La microfusión, o fundición a la cera, consiste en la realización de un molde de determinada pieza sobre un modelo previo realizado en cera y su posterior fundición. Con ello consigue trabajar espesores de plata que escaparían a las posibilidades de otro sistema. Quizás haya parecido novedoso porque ha presentado trabajos de microfusión minuciosos y detallistas, propios de la alta joyería. Las jarras del futuro palio de María Santísima de la Esperanza del Valle, titular de la hermandad de la Sagrada Cena, son uno de los mejores ejemplos de este tipo de trabajos.
Exclusividad
No está exento de las críticas de cierto sector por ello. La principal radica en que el uso de moldes invita a la reproducción sistemática de ciertos elementos en encargos de diferentes cofradías. Manuel Valera lo niega con contundencia. Cada encargo realizado a este taller implica un compromiso de exclusividad en el diseño y en los procesos de producción. Por otra parte, la microfusión no da más posibilidades de replicar una pieza que otros procedimientos, como la fundición al cajón de arena, el troquelado o la galvanoplastia.
Tampoco puede decirse que sea un método mecánico frente a otros más artesanales. Cada pieza obtenida por este sistema es después tratada con cincel y otros procesos para perfeccionarla. Cualquier trabajo de este taller incluye diversas técnicas entre las que ésta no es más que una de ellas. Un estudio exhaustivo y la interpretación del diseño, ya sea realizado por el propio Valera o producto de otro autor, será lo que determine en que parte emplearla, si es conveniente para el resultado final, y en cual optar por otras como el abultado, el repujado o el cincelado.
Sea como fuere, el resultado son piezas de gran calidad, bellamente trabajadas y altamente valoradas en las cofradías de toda Andalucía, que llevan el inconfundible sello de este preparado y metódico profesional de la orfebrería y joyería cordobesa.




