«No soy culpable de la muerte de mi esposa». Con estas palabras, C.W.T.M., procesado por, presuntamente, acabar con la vida de su mujer, cuyo cadáver apareció en mayo de 2011 en un camino próximo al polígono de La Torrecilla, se dirigió ayer a los miembros del jurado en la última sesión del juicio que se celebra desde el lunes en la Audiencia, y cuyo veredicto dará a conocer hoy. «No la maté. Si lo hubiese hecho soy lo suficiente varón como para reconocerlo, pero no lo hice. Ahora mismo tengo muchas ganas de llorar, pero me contengo porque nunca lloro delante de otras personas», señaló el encausado, que se enfrenta a una pena de 20 años de prisión.
El fiscal, por su parte, lo calificó de «asesino inteligente», pero no «brillante» durante la exposición de sus conclusiones. «Le ha faltado el punto del asesino en serie de las películas para el crimen perfecto», indicó. Desde su punto de vista, la versión que C.W.T.M. es «absolutamente ilógica. Él es el asesino». En este sentido, recordó la historia que el acusado ha relatado en la sala sobre lo que sucedió durante la madrugada de autos.
Esa noche se dedicó a poner una lavadora, recorrer la ciudad con su amante en busca de su mujer desaparecida y lavar su coche -pese a haberlo limpiado horas antes-. «No tiene ningún sentido», manifestó el fiscal.
Destacó varios indicios clave que demuestran su culpabilidad, como que el procesado cambiara el seguro de vida que tenía en común con su mujer para que, al morir ésta, quedara saldada la hipoteca de la vivienda que compartían. También, los guantes de látex que aparecieron en el lugar del crimen con restos de ADN del procesado.
Por su parte, la defensa pidió la libre absolución para su cliente porque «hay datos que demuestran que no es culpable». Así, señaló que «la hora de la muerte fue a las 2.10 horas y hay pruebas de que C.W.T.M. llamó a su amante a las 2.40 horas desde su casa. Entonces, ¿en media hora mató a su esposa, salió del lugar, puso la lavadora y se duchó?», planteó el letrado al jurado.




