X
Investigación

La combinación de gallinaza y alperujo genera un abono «de calidad y sin malos olores»

Un estudio de la UCO combina estiércol de pollo, residuos de olivar y paja de cereal para obtener compost «con beneficios económicos y ambientales»

12/06/2020 Actualizado a las 09:08

Un equipo de investigación multidisciplinar de la Universidad de Córdoba liderado por la investigadora del grupo de Ingeniería Química Mª Ángeles Martín e integrado por diversos investigadores de ese grupo y con la participación del investigador Adolfo Peña Acevedo del grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola, se han centrado en la búsqueda de soluciones a los residuos agrícolas generados en la provincia de Córdoba.

En este contexto, señalan que la industria avícola en la provincia genera grandes cantidades de estiércol de gallina, un residuo conocido como gallinaza que hay que tratar adecuadamente por motivos medioambientales.

Abono orgánico

De este modo, sumando la gallinaza a los subproductos de dos cultivos predominantes en la provincia como son el olivo y el cereal, el equipo investigador ha conseguido generar un abono orgánico resultado de la valorización de estos residuos a través del proceso de «co-compostaje» (degradación controlada de residuos orgánicos mezclando residuos orgánicos sólidos).

Así, se obtiene un producto «de alto valor agronómico a partir de residuos agrícolas», explican los investigadores en un comunicado.

La evaluación de la viabilidad técnica de co–compostar gallinaza, alperujo y restos de poda de olivo con paja de cereal en la planta de compostaje Coto Bajo de Córdoba implicó un seguimiento del proceso en términos de calidad y estabilidad del producto final, así como del impacto oloroso derivado del tratamiento, ya que uno de los principales problemas de los fertilizantes a partir de estiércol es la emisión de olores desagradables.

Combatir el mal olor

Además, para evitar el mal olor se ha incluido, como novedad en el estudio, un tratamiento fermentativo de la mezcla previo al proceso de co-compostaje «que ha facilitado la descomposición de la materia orgánica y ha minimizado las emisiones olorosas».

Como resultado, la combinación de ambos tratamientos (fermentativo y co-compostaje) ha permitido obtener un producto final «higienizado, estable y de calidad con el consiguiente beneficio ambiental y económico que se deriva de la valorización de residuos», concluyen desde la UCO.