¿Cómo afectará el acuerdo con Mercosur al campo andaluz?
Una jornada organizada por Caja Rural del Sur pone sobre la mesa los posibles efectos de la alianza comercial, que aún debe ratificarse
La jornada «La agricultura andaluza en el nuevo contexto internacional ante el acuerdo Unión Europea-Mercosur», organizada por Caja Rural del Sur y celebrada en Sevilla, ha puesto de manifiesto la importancia de dicha alianza para el sector agrario de la región.
El ex ministro Román Escolano, y actual director de Entorno Económico de LLYC, ha puesto de manifiesto en su ponencia que el acuerdo con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) «ha sido el más largo, respecto a las negociaciones, que empezaron en el 2000, que ha tenido la Unión europea». «Mercosur es un gran socio comercial, nos abre un mercado de 300 millones de personas y España, por su situación geográfica y cultural, debe convertirse en un país clave para que llegue a consolidarse», ha asegurado.
Ratificación complicada
No obstante, Escolano ha advertido que la ratificación del acuerdo que, se espera, se prolongue durante, al menos, dos años, «será muy complicada», ya que debe hacerse en todos los parlamentos de los países firmantes.
Por otra parte, la jornada ha acogido una mesa redonda en la que han participado Ricardo Serra, presidente de Asaja Andalucía y consejero de CES europeo, Cristina Lobillo, jefa del Gabinete del Comisario de acción por el clima y energía, y Tomás García Azcárate, investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC.
«La política comercial ha sido una prioridad para la Unión Europea», ha afirmado Cristina Lobillo, que ha avisado de que el acuerdo con los países de Mercosur «no solo consiste en la liberalización de aranceles», sino que tiene una triple protección para los mercados agrarios, un capítulo dedicado al desarrolo sostenible e introduce la prioridad del principio de precaución.
«Es el mayor acuerdo que la Unión Europea ha firmado nunca, y puede afectar a un mercado de 760 millones de personas a ambos lados del océano», ha insistido.
Además, Lobillo ha destacado que el acuerdo protege más de 350 indicaciones geográficas y denominaciones de origen, y que «eliminará aranceles para sectores como la aceituna o el vino».
Dudas en varios sectores
En cuanto a las dudas que provoca Mercosur en sectores como el vacuno, Cristina Lobillo ha recordado que se dicha triple protección: cuotas de acceso al mercado de la Unión Europea, cláusulas bilaterales de salvaguardia y una tercera partida destinada a paliar las distorsiones del mercado.
Respecto al ámbito de política sanitaria y fitosanitaria, Cristina Lobillo ha detallado que se aplicará el principio de precaución y que, «ante la duda, se dejará de importar el producto afectado».
Por su parte, Tomas Azcárate ha puesto de relieve que España «no debe competir vía precios, sino a través de la calidad y el prestigio». «Lo más importante es asegurar que la protección comunitaria se respeta, necesitamos un control de frontera dirigido por Europa para garantizar que se cumplen las garantías vegetales y animales», ha insistido, algo en lo que se ha mostrado de acuerdo Ricardo Serra.
Precisamente Serra se ha mostrado convencido de «la necesidad de globalización», pero ha puesto sobre la mesa que Mercosur, «una gran provincia agrícola», será competidor directo de Andalucía en exportaciones a países europeos.
«Tenemos que procurar que esa competencia, que será más fuerte en el sector de los cítricos, el arroz o el vacuno, tenga cierta equidad», ha insistido. «La Unión Europea es líder en bienestar animal y protección de cultivos, entre otras cosas, lo que supone un encarecimiento de la producción. Mi pregunta es, ¿qué garantías tenemos de que esto se vaya a cumplir en los países de Mercosur?, se ha planteado».
En definitiva, los ponentes se han mostrado de acuerdo en que hay que realizar «un balance» de los posibles efectos del acuerdo con los países de Mercosur y de cómo puede afectar al sector agrario andaluz, insistiendo en una necesidad clave: el control en la frontera ante la entrada de productos de terceros países para que lo hagan en las mismas condiciones que los españoles.