«Estoy de acuerdo con los agricultores: el glifosato es imprescindible en la UE»
Rodrigo Santos, director general de Bayer Crop Science

«Estoy de acuerdo con los agricultores: el glifosato es imprescindible en la UE»

En su visita al centro que la capital posee en Sevilla, donde nacen todos los fitosanitarios de la compañía, confirmó su apuesta por la innovación y la tecnología

10/06/2024 a las 08:40

De nacionalidad brasileña, Rodrigo Santos dirige la división agrícola de Bayer, Bayer Crop Science, desde 2022. Sus más de veinticinco años de experiencia en la agricultura, lo hicieron ser el elegido para un cargo en el que es clave su apuesta por la innovación. Hace unos días, el director general de Bayer Crop Science visitó Andalucía, concretamente el centro de experimentación agrícola que la compañía tiene en Brenes (Sevilla), y en el que se prueban los fitosanitarios antes de salir al mercado.

—¿Cómo comenzó su trayectoria en la agricultura?

—El campo siempre ha estado muy presente en mi vida. Pasé mi infancia en Brasil, mi país de origen, y solía pasar mucho tiempo en la granja de mi abuelo, donde ya recuerdo que me hablaba de la importancia de unos suelos sanos. Reflexionando sobre aquellos días, me doy cuenta de lo previsor que era mi abuelo. Hoy en día, enfrentándonos a los retos del cambio climático, y a la degradación del medio ambiente, las prácticas que él llevaba a cabo, combinadas con la innovación, tienen más sentido que nunca.

—¿Cuáles han sido los mayores logros de Bayer?

—Estamos muy orgullosos de nuestro historial de innovaciones, que han sido de muy diversa índole. En toda nuestra trayectoria hemos estado, y seguimos haciéndolo, avanzando en soluciones innovadoras que, al final, son la «caja de herramientas» que ofrecemos a los agricultores de todo el mundo. Por ejemplo, usamos la tecnología en proyectos biotecnológicos para desarrollar semillas mejoradas que ayuden a los productores a contribuir a la seguridad alimentaria. En el campo de protección de cultivos, acabamos de lanzar un nuevo enfoque basado en la inteligencia artificial. Además, tenemos la plataforma digital FieldView, que cubre más de 100 millones de hectáreas en todo el mundo.

—Sequía, cambio climático, otras en las dinámicas de producción…El escenario agrícola es muy incierto. ¿En qué trabaja Bayer de cara al futuro?

—En un clima cambiante, la agricultura tal como la conocemos también debe cambiar. Los agricultores se enfrentan a enormes retos. El principal, que, de cara a 2050, se prevé que el cambio climático reduzca sus cosechas un 17%. ara hacer frente a ambos retos, necesitamos transformar la agricultura, poner en marcha sistemas regenerativos que beneficien a los agricultores y a nuestro planeta

—El Pacto Verde Europeo reduce las opciones para combatir las plagas. ¿Qué se está haciendo en Bayer?

—Bayer acoge con satisfacción el objetivo general de un sistema alimentario más sostenible y resistente, somos firmes creyentes de que la sostenibilidad y la seguridad alimentaria pueden lograrse con éxito. No obstante, es cierto que los agricultores de la UE necesitan herramientas que les permitan aumentar su productividad y, al mismo tiempo, conservar los recursos naturales, y la clave para ello es la innovación. Por eso trabajamos en semillas innovadoras, productos sintéticos y biológicos eficaces para la protección de cultivos, y nuevas tecnologías.

—¿Qué ocurre con el glifosato? Los agricultores siguen pensando que es esencial para luchar contra las plagas, a pesar de las reticencias de ciertos sectores.

—Y estoy de acuerdo con ellos. Para cultivar hay que eliminar las malas hierbas y las plantas del campo que competirían con el cultivo por los nutrientes, el agua y la luz solar. Con el glifosato, los agricultores pueden conseguirlo sin tener que arar, lo que perjudicaría al suelo en lo que respecta a la erosión, la capacidad de retención de agua y la vida del suelo. Además, lo contrario conllevaría un consumo adicional de combustible y emisiones de gases de efecto invernadero, un coste mucho mayor y millones de horas de trabajo adicionales.

Centro de experimentación agrícola de Bayer / A. G.

La finca de Brenes

—¿Qué papel juega en la compañía la finca experimental de Brenes?

—Para Bayer Crop Science, España es un país muy importante, tanto en términos de negocio como de I+D. Por ello, en este viaje he visitado tanto a agricultores de Andalucía como del Valle del Ebro, para conocer de primera mano cuáles son sus retos. Lo que me han contado es que necesitan herramientas que permitan combatir las nuevas plagas que van apareciendo, así como producir más. En este apoyo al sector, la finca de Brenes juega un papel fundamental, pues es uno de los principales centros de innovación que tenemos dentro de nuestra red de I+D. Aquí es donde llevamos a cabo los ensayos de campo de los futuros productos químicos y biológicos para la protección de cultivos, que haremos llegar a los agricultores para ayudarles a ser más sostenibles y productivos.

—También trabajan en cultivos específicos, como el arroz o el maíz.

—Sí, desarrollamos una amplia gama de soluciones. Un ejemplo interesante es nuestro sistema de maíz inteligente Preceon, que ofrece una altura de planta reducida que aporta múltiples beneficios, como la reducción del riesgo de pérdidas por fuerte viento. Otro ejemplo es nuestro sistema de arroz de siembra directa. Pasar del cultivo de arroz encharcado al arroz de siembra directa puede ayudar a los agricultores a reducir el consumo de agua hasta en un 40%, las emisiones nocivas hasta en un 45% y reducir la dependencia de la escasa y costosa mano de obra en un 50%.

—La agricultura en Andalucía es muy diversa. ¿Qué hace Bayer en Almería?
Almería es una región puntera en horticultura y por eso tenemos en San Nicolás y El Ejido nuestros centros de investigación para la mejora genética de cultivos hortícolas de invernadero. En estas instalaciones nuestros obtentores desarrollan nuevas variedades que se adaptan a las necesidades agronómicas de los agricultores y, al mismo tiempo, responden a las demandas del mercado. En concreto, en el centro de San Nicolás hemos invertido más de siete millones de euros en los últimos años para ampliar sus instalaciones de biología celular, ya que también es un centro que da soporte a la I+D global de semillas hortícolas para variedades destinadas a clientes de más de 130 países.

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