Las cinco tendencias en agroalimentación que deja el Covid-19
Jornadas de Landaluz

Las cinco tendencias en agroalimentación que deja el Covid-19

Esta situación ha llegado acompañada por una transformación del canal online y de una crisis económica que retraerá el consumo

13/09/2020 Actualizado a las 12:29

Seis meses después del inicio del confinamiento hay tendencias que se han consolidando en el consumo y tendrán un impacto a largo plazo. «El canal de la hostelería y la restauración, tan importante en el ecosistema español, aún no ha recuperado sus cifras, y se mueve en un 60-70% del valor en el que estaba antes de la crisis», según ha remarcado Enrique Porta, responsable de Consumo y Distribución de KPMG en España, en el Congreso Agroalimentario de Landaluz.

Frente a ello, las ventas en el canal retail han crecido de manera muy relevante, «muy intensamente al inicio del confinamiento, como era lógico, pero con un aumento que se ha alargado en las semanas posteriores». Y esto ha llegado acompañado por una transformación del canal online y de una crisis económica que retraerá el consumo. Con estas circunstancias, estos son las tendencias que vienen para el sector.

1. La pandemia ha provocado cambios y tensiones en las cadenas de suministro global. En este entorno tan complejo, Andalucía ha resistido bien, si se tienen en cuenta los niveles de exportación del primer semestre del año. Aún así, «hay que asegurar cadenas de suministro resistentes, flexibles y fuertes para hacer frente a los factores que vuelvan a impactar en la cadena».

2. El confinamiento y la tensión generada por la pandemia ha creado cambios en los hábitos y preferencias del consumidor. «Todo lo que implique sostenibilidad tendrá un gran impacto; el consumidor es más digital, valora su capacidad de interactuar con las marcas», señala Portas. Además del aumento del consumo en el canal digital, han entrado de lleno en esta vía las categorías de productos que antes no estaban, como es el caso de los frescos.

Esto se alinea con el hecho de que la sociedad ha puesto el acento en la salud. «Nos hemos dado cuenta de lo vulnerable que somos y eso tendrá un impacto en la búsqueda de seguridad; será más relevante la trazabilidad y seguridad alimentaria, y los consumidores querrán tener garantías sobre la calidad de lo que consumen», subraya el consultor de KPMG. Habrá también una cercanía mayor hacia el consumidor, «se buscará más la proximidad, el consumo de productos locales; y en esta misma línea, la sociedad será más sensible con aquellas compañías que realmente han antepuesto los valores y principios a la rentabilidad, ofreciendo confort y seguridad a sus trabajadores y clientes».

3. Habrá también una tensión económica. Por primera vez desde 2015 hay de más peso del consumo en el hogar que fuera del mismo, lo cual cambia a el enfoque sobre cómo hay que acercarse desde el fabricante hasta el consumidor. «Habrá una presión por la caída del poder adquisitivo de las familias y eso implicará que habrá una desaceleración en el consumo, donde se buscarán productos más accesibles; y en el caso de los alimentos premium, habrá más sensibilidad a promociones y descuentos». Habrá una presión en los márgenes que obligará a diseñar surtidos más eficientes y reducir costes con más eficiencia en toda la cadena.

4. Al igual que hay productos como los frescos que antes no estaban masivamente en el canal online, hay segmentos de población que han entrado de lleno en la compra digital. Esto conlleva que el cliente tiene ahora más poder. «Ha crecido sensiblemente el uso de la tecnología y la capacidad de acceder a la información y de influir con nuestras decisiones individuales es mayor», subraya. Esto obliga a que el cliente, más que antes, esté en el centro de la estrategia y «habrá que aproximarse a él con propuestas de valor diferenciales». En determinados segmentos de población muy concienciados con la sostenibilidad, «el valor añadido que el producto genera en la sociedad aporta más que el propio producto».

5. Habrá un auge de las plataformas digitales, «con diferencias cada vez menos perceptibles entre entre el canal físico y el online, lo que nuevamente incide en que se requerirá una relación más directa con el consumidor». Las circunstancias obligan también a generar modelos colaborativos y alianzas con los diferentes actores de la cadena.

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