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Datos que confirman la crisis agraria: los costes de producción son un 35% más elevados que hace un año

Un recorrido por 2022, doce meses en los que los fertilizantes y la energía han sido los factores que más han subido de precio para los agricultores

31/01/2023 a las 07:00

Es una realidad en el campo: los costes de producción han subido como la espuma, haciendo aún más difícil que las cuentas salgan en la mayoría de las explotaciones. Ahora, varios estudios de las organizaciones agrarias confirman que 2022 fue mucho peor de lo que se preveía. Datos que confirman la difícil realidad del campo y que se están repitiendo en este 2023.

Asaja Jaén ha hecho un recorrido por las circunstancias que han hecho que los costes hayan aumentado en el último año. Para empezar, hay que tener en cuenta que veníamos de la recuperación del Covid-19 en la que ya había un claro aumento de los precios. De hecho, el gasoil agrícola se ponía en 1,3 €/L, precio que era muy complicado de imaginar antes de la pandemia.

Además, recuerda Asaja Jaén en su web, se daba el caso de que los precios de los cereales comenzaban a subir después de mucho tiempo a precios muy bajos, la cebada y el trigo nacional podían llegar a superar los 200 €/tonelada, precio que para los agricultores cerealistas estaba muy bien pero que para la fabricación de piensos y el sector ganadero era claramente un problema, ya que aumentaba en gran medida el coste de la ración de los animales.

Consecuencias de la guerra de Ucrania

Si ya el panorama era complicado, a finales del mes de febrero daba comienzo el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. Ambos países tienen mucha influencia en nuestra economía agrícola; estos dos países son importantes productores de cereal y si tenemos en cuenta que la elaboración de nuestra energía y la obtención del gas europeo dependían mucho de estos países, los costes de producción se disparan.

Las primeras consecuencias de la guerra llegaron muy pronto a nuestra agricultura: los fertilizantes siguieron subiendo, poniéndose los nitrogenados en precios de 1000 €/tonelada, por lo que agricultores con producciones medias-bajas (por desgracia muchos en nuestro país) hicieron balance de cuentas y vieron que no era rentable fertilizar a esos precios con un claro detrimento de la producción.

El gasoil agrícola llego a ponerse a 1.6 €/L, precio similar al del gasoil de los coches. El sector de la ganadería no se quedaba atrás, puesto que los precios de los piensos prácticamente se doblaron respecto al año anterior, circunstancia que hizo que los ganaderos optaran por el sacrificio prematuro de los animales y por la no reposición de las instalaciones, y que provocó que la oferta nacional de carne, leche o huevos, bajase y se aumentasen mucho los precios finales de los productos ganaderos.

Pésimo año climatológico

«A toda esta situación hay que sumarle el pésimo año climatológico que hemos tenido. No es disparatado decir que ningún cultivo de la pasada temporada ha tenido una correcta producción. Comenzamos el año con una falta de precipitaciones tras las siembras, si bien, posteriormente se solucionó con la llegada de las lluvias, pero tras el mes de abril volvieron a desaparecer, dejando a nuestros suelos sin agua prácticamente hasta el mes de noviembre», afirman desde Asaja Jaén.

Con ello vinieron también heladas severas que tuvieron lugar en el mes de abril, que impactaron mucho a cultivos leñosos como el almendro, arruinando su producción. A continuación fue el turno de las olas de calor extremas, que hicieron grandes estragos en cultivos como los cereales, donde la producción del grano se quedó muy mermada, o en el cultivo de olivar, donde pilló justo en el momento de floración (afectando posteriormente a la formación y el desarrollo de las olivas), explica la organización agraria.

En conclusión, «ha sido un año donde se ha dado la tormenta perfecta para que los productores se hayan visto ahogados por los costes de producción y donde además se han dado las circunstancias para que con sus producciones no hayan podido contrarrestar esta subida», afirman desde Asaja Jaén.

Incremento de costes de producción

Los costes de la producción agraria comenzaron a subir a partir de enero de 2021, por el cambio de las normas del mercado que se produjo por la influencias de los efectos de la pandemia del Covid-19, este incremento se cuantificó en un 27%. Por citar un ejemplo, los productores agropecuarios pagaron por la electricidad un 149,50% más en diciembre de 2021 que en el mismo mes de 2020, y un 138,49% más por los abonos nitrogenados, según el ‘Índice de precios pagados por los agricultores’, que creció de media el pasado ejercicio un 27,82% respecto al año anterior.

En concreto, los datos difundidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) indican que el coste de la energía para la agricultura aumentó un 83,09% interanual, sobre todo por el repunte del precio de la electricidad, aunque también por el de los carburantes (+37,66%) y los lubricantes (+11,66%).

Aplicación de fertilizantes / Asaja

Los fertilizantes, mayor subida

El grupo de fertilizantes (+84,87%) fue el que registró en conjunto una mayor subida, con los nitrogenados a la cabeza, pero con alzas importantes también en potásicos (+59,80%), fosfatados (+27,72%), fertilizantes compuestos (+69,69%) y enmiendas (+5,20%), explica Asaja Jaén en su web.

El precio de los pienso repuntó de media un 21,97%, un porcentaje que se fijó en el 14,02% para los piensos simples y en el 24,08% para los piensos compuestos. Los precios pagados por productos fitosanitarios aumentaron a lo largo de 2021 un 11,94%; los de semillas, un 0,91%; los de los plantones, un 3,17%; los servicios veterinarios, un 1,07%; el material y pequeño utillaje, un 9,22% y los gastos denominados como generales, otro 14,29%.

Los costes de producción se incrementaron más de un 35%

En 2022, el incremento interanual de los costes de producción alcanzó más del 35% debido al impacto de la guerra en Ucrania. Según datos de Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a lo largo del 2022 los incrementos más significativos se produjeron en los fertilizantes (62%), energía y lubricantes (50%), piensos (35%) y productos fitosanitarios (20%).

Durante 2022 continuó el incremento de los precios de los insumos utilizados en agricultura derivado de la coyuntura internacional consecuencia, principalmente, de la guerra de Ucrania. Dicho incremento, del 29,9% en valor, lleva a los insumos a la cifra récord de 35.240,8 millones de euros, debido a la fuerte alza de sus cotizaciones (+31,2%), aunque la cantidad utilizada ha descendido un 1%.

El Ministerio ha precisado que este aumento viene determinado fundamentalmente por los piensos (+34,6%), que suponen más de la mitad del valor de los consumos intermedios. A ello se unen los incrementos de valor de la energía y los lubricantes (+49,6%), de los fertilizantes (+62,1%) y de los productos fitosanitarios (+20,3%).

Escenario futuro

Desde finales del 2021 y durante el año 2022, se está experimentando un incremento de los alimentos pagados por los consumidores a causa de los incrementos de los costes de producción, de la subida de la energía, y por el efecto de la demanda ocasionado por los recortes en las principales producciones agropecuarias durante el 2022 por la gran sequía que afectó a España. Se ha producido un incremento de la inflación y la consiguiente bajada del poder adquisitivo de los consumidores.

Respecto a las previsiones para 2023, aún es pronto para pronosticar lo que puede suceder con las cosecha, pero si hay indicios que ya se pueden valorar, como la utilización de menos fertilizantes por los  agricultores por los altos precios, un hecho que puede ocasionar un descenso de las producciones. Si bien, no hay que olvidar la incertidumbre de la evolución de las cosecha condicionada por la climatología y por el desarrollo de los acontecimientos en la guerra de Ucrania.