
Alertan del estado «crítico» del castañar onubense con vistas a la recolección
El 40% de la superficie de este cultivo en la Sierra de Aracena, una 1500 hectáreas de las 5000 existentes, se encuentra en estado de abandono por falta de rentabilidad
El sector de la castaña en la Sierra de Aracena, una de las mayores productoras de Andalucía junto al Valle del Genal, en Málaga, prevé que en la campaña de este año haya una reducción sustancial de la cosecha con respecto a la campaña de 2022, debido a los elevados costes de producción; la falta de reposición de árboles, la mayoría centenarios; la persistente sequía, las enfermedades que sufre la arboleda, y los robos del fruto en el campo.
Con respecto a los índices de producción para esta campaña, que se inicia con la recolección de la castaña temprana a mediados de octubre, para continuar en noviembre con las variedades más tardías, se estima que podría haber una merma en la cosecha inferior al millón de kilos, dato que demuestra el estado crítico del sector, teniendo en cuenta que en años anteriores la media productiva había rondado los 1,5 millones de kilos de castañas.
Superficie total
En la actualidad, el castañar onubense cuenta con una superficie de 5.000 hectáreas de arboleda, repartidas entre 17 municipios de la Sierra de Aracena. Sin embargo, la primera alerta que llega desde los expertos es que esa cifra podría haberse reducido en más de 1.500 ha por el estado de abandono o semi abandono de las fincas por parte de sus propietarios, «porque el cultivo ha dejado de ser productivo para gran parte de los castañicultores».
En este sentido, el presidente de la cooperativa de Galaroza, Arturo Martínez, ha hecho hincapié en la falta de rentabilidad del castañar, «debido a los bajos precios del fruto y a la falta de reposición de árboles», además de señalar «los elevados costes de mantenimiento que tienen que soportar los agricultores, con las labores de recolección, desbroce de las fincas y poda de ejemplares, entre otras, y si no se hacen estos trabajos, los campos dejan de ser productivos».
Envejecimiento de la arboleda
Una de las principales causas de esta «crítica» situación del castañar onubense, es el envejecimiento de la arboleda, ha destacado Martínez, cuya edad media está entre 350 y 400 años, aunque algunos ejemplares se acercan o superan el milenio. También el cambio climático y enfermedades como la tinta, que causa la muerte del árbol, y por insectos endémicos como ‘Balaninus’ y ‘Carporasa’, que hacen mermar la producción.
Sobre la «tinta del castaño», (seca), causada por el hongo Phytophthora cinnamomi, que acaba pudriendo al árbol, el representante de los cooperativistas de la localidad cachonera, ha insistido en que «se trata del mayor problema que tenemos en la actualidad, por lo que sería necesario generar un plan de ayudas para replantar los castaños que se van perdiendo, con árboles resistentes a la enfermedad de tinta».

Cabe destacar que de la superficie de castaños en Huelva, el 80% son centenarios y el 75% están certificados como ecológicos. Destacan variedades como Pelona del Barranco de los Nogales y San Migueleña, como extratemprana, y Ancha de Álajar, Helechal, Comisaria y Diego Vázquez, como tardías. Los municipios con más superficie de castaños son Galaroza (733 has), Castaño del Robledo (700), Fuenteheridos (600) y Los Marines (400).
La producción de esta comarca onubense va destinada en su mayoría a la exportación, en concreto, al norte de Europa, Italia, EEUU y Brasil, donde el producto se consume habitualmente, siendo uno de los más valorados por sus excelentes cualidades organolépticas y su gran calidad. Estos datos de exportación se enfrentan a los bajos índices de demanda nacional, que llegan a ser imperceptibles.
Plan comarcal para la mejora del castañar
Por su parte, la Plataforma Onubense para la Defensa del Castañar (PODC) ha propuesto, entre otras iniciativas, un plan comarcal para la mejora del castañar, denominado Directrices Estratégicas del castañar en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, un documento que en la actualidad está siendo debatido donde se analizan y plantean soluciones para el sector, basadas en una serie de líneas estratégicas a cumplir en los años venideros.
Para dar forma y viabilidad a las propuestas formuladas para mejorar el sector, representantes de la PODC han destacado que «tras una falta de celeridad inicial, se ha conseguido ya la implicación activa de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía y se espera en breve la incorporación y compromiso firme de la Consejería de Sostenibilidad, lo cual permite prever respuestas concretas en breve».

Inminente campaña de recogida
Sobre la inminente campaña de recogida de castañas, la PODC ha señalado que «es fundamental establecer mecanismos para mitigar o erradicar el hurto de las mismas en las fincas, uno de los problemas que agravan la producción, año tras año, y que afecta también a la seguridad y a las fincas, que reciben numerosos destrozos».
Así, desde el colectivo para la defensa de castañar onubense animan a los visitantes «a comprar el fruto en los comercios de la zona, que ofrecen variedad, calidad y autenticidad, siendo un sustento fundamental para todo el año”. Del mismo modo, advierten que «si se sigue sin dar respuesta a los múltiples problemas del castañar en nuestro tiempo, el castañar desaparecerá o será un mero recuerdo de otros tiempos».
«Esta alerta, según explica la PODC, está calando entre la población, que empieza a sensibilizarse de que, si se pierde el castañar, no solo se destruye un ecosistema sino también el legado que supone en cuanto a patrimonio, etnografía cultural, valores ambientales, potencialidad turística y generación de riqueza y empleo. Además, significaría una quiebra de su cadena agroalimentaria, dejando huérfano a un parque natural, cuyo símbolo es precisamente el castaño, heredado gracias al esfuerzo de generaciones anteriores en la conservación de este patrimonio singular».