Alivio en el campo: Europa dice «no» a la normativa que quería reducir un 65% de los fitosanitarios
El campo respira ante el rechazo al Reglamento sobre el uso sostenible de fitosanitarios, que considera una propuesta totalmente «ideológica»
El Pleno del Parlamento Europeo ha rechazado el informe de la propuesta de la Comisión de Reglamento sobre el uso sostenible de productos fitosanitarios (SUR), que pretendía suprimir, sin ofrecer alternativas, hasta el 65% de las soluciones fitosanitarias empleadas para hacer frente a las plagas y enfermedades de los cultivos.
En concreto, la norma recibió 299 votos en contra y solo 207 a favor, mientras que 121 eurodiputados se abstuvieron.
Se trata, aseguran desde el sector, de una «gran noticia» que evidencia que la propuesta europea era «puramente ideológica», como denuncian desde Asaja Sevilla.
«Finalmente el Parlamento Europeo ha reconocido que el reglamento de fitosanitarios estaba mal calibrado, era poco realista y carecía de financiación», insistía Pedro Barato, presidente de Asaja Nacional, al conocer la noticia.
«Es el momento de que la Comisión Europea dialogue y tenga en cuenta la opinión de los afectados en primera línea por estas medidas, todos los agricultores y ganaderos, y también de los afectados en segunda línea, los consumidores y ciudadanos europeos, que sufrirán directamente en sus bolsillos y en su disponibilidad de alimentos cualquier decisión drástica sobre asuntos estratégicos como son los relacionados con la producción de alimentos».
Con esta votación, el Parlamento Europeo atiende el clamor de todo el sector agrario, que lleva meses advirtiendo que «no se ha escuchado al sector agrario» a la hora de redactar la propuesta.
Provocaría el aumento de los precios
De hecho, la a Universidad de Wageningen (referente mundial en el ámbito agrario), concluyó que la aprobación del SUR provocaría una pérdida del 20% de la producción vegetal europea y, por tanto, un aumento de los precios de los alimentos para los consumidores.
«Nos alegramos de que haya imperado el sentido común y la responsabilidad entre los europarlamentarios. Sin alternativas eficaces y plazos realistas, la propuesta de la Comisión Europea dejaría indefensos a los agricultores para combatir las plagas y provocaría una fuerte subida del precio de los alimentos al consumidor», asegura, por su parte, Miguel Padilla, secretario general de COAG.