Asaja insiste en su rechazo al acuerdo con Marruecos y pide al Parlamento europeo que se oponga
La organización reitera que la renovación por la vía exprés del acuerdo favorece la competencia de los productos de terceros países con los españoles
Siguen las protestas contra la renovación exprés del acuerdo comercial con Marruecos. Asaja, que ha participado en el Grupo de Diálogo Civil sobre frutas y hortalizas y en el de Aspectos Internacionales de la Comisión Europea. En ambos ha mostrado su «desacuerdo total» a este acuerdo y ha pedido al Parlamento Europeo que «rechace frontalmente su ratificación», al considerar que vulnera el principio de equidad, compromete la seguridad alimentaria europea y contradice las resoluciones internacionales sobre el estatus del Sáhara Occidental.
La organización ha denunciado ante la Comisión Europea que esta renovación ignora los principios básicos de transparencia y respeto al derecho internacional, al tiempo que reproduce los mismos errores que llevaron al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a anular el acuerdo anterior.
La patronal agraria de que este nuevo pacto no responde a las realidades actuales del comercio internacional, dejando de lado compromisos fundamentales como el cumplimiento del Acuerdo de París, la Ley la Desforestación o las exigencias medioambientales y sociales que se imponen a los productores europeos.
Asimismo, lamenta que no se incluyan mejoras en la coordinación de los controles fronterizos, lo que permitirá seguir detectando, con escasa eficacia, productos tratados con fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea. Tampoco se contempla ninguna garantía en materia laboral o de derechos sociales, generando una competencia desleal para los agricultores europeos que sí cumplen con la normativa comunitaria.

Una situación que afecta especialmente a los productores de España, Portugal, Italia, Grecia y Francia, que comparten una estructura agraria similar y sufren directamente la entrada de productos de terceros países con menores exigencias normativas. Cabe recordar que, según cálculos de los agricultores almerienses, el acuerdo podría hacer perder 600 millones de euros tan solo al sector del tomate.
Utilización de fondos europeos
La organización cree que lo realizado por Bruselas es un «ejercicio de equilibrismo político», que evita deliberadamente consultar al pueblo saharaui y que, de «forma cínica», utiliza fondos europeos para financiar la modernización de regadíos e infraestructuras agrícolas en los territorios ocupados, favoreciendo así la producción y exportación de productos que se benefician injustamente de las preferencias arancelarias.
Asaja recuerda que la propia Comisión Europea es consciente de que, en el pasado, Marruecos ha triangulado productos procedentes del Sáhara Occidental para introducirlos dentro de los contingentes comerciales asignados, eludiendo así los aranceles y normas de origen.