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Explotación agrícola / Agrónoma
Balance 2024

Crisis de precios y cambio climático en el campo

Asaja Sevilla avisa de un año «crítico» para la agricultura, que debe afrontar «una reforma estructural»

30/12/2024 Actualizado a las 10:38

El sector agrícola sevillano cierra el año 2024 enfrentándose a una de las situaciones más complicadas de las últimas décadas. Según María Morales, la presidente de Asaja Sevilla, el balance anual deja claros los múltiples desafíos que han marcado el ejercicio: una sequía persistente, costes de producción insostenibles y la falta de medidas estructurales que permitan afrontar las dificultades climáticas y económicas de forma eficaz.

Morales destaca que el 2024 será recordado como un año de extremos en el que la escasez hídrica, especialmente aguda en Andalucía, ha reducido drásticamente la capacidad productiva del campo. Las precipitaciones han sido insuficientes para garantizar el normal desarrollo de los cultivos de regadío, clave en Sevilla, mientras que los de secano también han sufrido pérdidas severas por la falta de agua. En palabras textuales, «la sequía ha condicionado por completo la actividad agrícola, obligando a los agricultores a cambiar estrategias, a buscar alternativas menos demandantes de agua, pero también menos rentables, y a asumir pérdidas que no están siendo compensadas».

En el caso de la ganadería, la situación ha sido igualmente crítica. La presidente de Asaja Sevilla explica que la ausencia de pastos naturales ha disparado los costes de alimentación animal, obligando a los ganaderos a recurrir a piensos y forrajes a precios muy altos. Esta presión económica se ha agravado con el alza generalizada de los costes de producción, que ha impactado tanto en las explotaciones agrícolas como en las ganaderas.

Morales subraya que los elevados precios de los fertilizantes, el combustible y la energía están empujando al límite la viabilidad económica del sector. Cultivos estratégicos para la provincia, como el olivar o los cereales, han visto cómo sus costes se disparaban mientras los precios en origen se mantenían estancados o, en el mejor de los casos, con subidas insuficientes para compensar los gastos. Esta crisis de rentabilidad se suma a la incertidumbre en los mercados internacionales, donde la volatilidad sigue dificultando la planificación de las explotaciones.

A pesar de este panorama desolador, insiste en la necesidad de actuar con urgencia para garantizar la continuidad de un sector esencial para la economía de Sevilla y para la seguridad alimentaria del país. Asaja Sevilla ha trasladado al Gobierno y a las administraciones autonómicas varias demandas concretas. Entre ellas, destacan las ayudas directas para paliar los sobrecostes derivados de la sequía, la inversión en infraestructuras hidráulicas que mejoren la gestión del agua y un marco normativo que estabilice los precios agrícolas, protegiendo a los productores frente a las fluctuaciones de los mercados.

Morales también ha hecho hincapié en que el 2025, declarado Año Europeo del Agua, debería ser una oportunidad para situar este recurso como prioridad estratégica. Según ella, es el momento de invertir en soluciones estructurales que permitan a España y, en especial, a Andalucía, estar mejor preparadas para afrontar futuras sequías. En este sentido, señala proyectos como la construcción de nuevas presas, la modernización de sistemas de riego y una gestión más eficiente de los recursos disponibles como claves para garantizar la sostenibilidad del sector.

En sus palabras finales, Morales quiso destacar la resiliencia de los agricultores y ganaderos sevillanos, quienes, a pesar de las adversidades, siguen trabajando con esfuerzo y dedicación para garantizar el abastecimiento alimentario. «La agricultura es más que un sector económico, es un pilar para nuestra sociedad. Es esencial que desde las instituciones se le dé el apoyo que merece para que podamos superar este momento crítico y mirar al futuro con esperanza».

Mercosur: amenaza para la viabilidad agrícola sevillana

Además de todo lo mencionado, María Morales también ha señalado los efectos negativos del acuerdo con el Mercosur para la agricultura de la provincia. A su juicio, la entrada de productos de terceros países a precios más bajos pone en peligro la competitividad de los productos agrícolas sevillanos, ya que no se producen bajo los mismos estándares de calidad y sostenibilidad. Según la presidente de Asaja Sevilla, este acuerdo podría generar una competencia desleal para los agricultores locales, que enfrentan costes mucho más altos a diferencia de los países extranjeros debido a las normativas europeas, aumentando la presión sobre un sector ya de por sí muy vulnerable.

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