El autoconsumo ‘salva’ a las comunidades de regantes
Ahorrar energía se ha vuelto una prioridad para el regadío, ya que supone uno de los costes más altos. Dos comunidades andaluzas, entre las pioneras en generar electricidad renovable y verde para sus cosechas
El ‘tirón energético’, que ha hecho subir los precios de la energía, sobre todo desde que comenzó la guerra de Ucrania, ha tenido como grandes damnificados a los regantes. El agua que utilizan se mueve gracias a la energía eléctrica, y necesitan en gran cantidad para cubrir las necesidades de todos sus usuarios, que conforman la agricultura más productiva de Andalucía.
No obstante, las comunidades de regantes han conseguido sortear esta subida del coste de la energía con nuevas herramientas, ingenio y emprendimiento.
Es el caso de la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir, que agrupa a más de 2.000 regantes que trabajan una superficie de 18.945 hectáreas y se han convertido en un ejemplo de cómo las energías renovables y el autoconsumo pueden hacer más eficiente la gestión del agua.
Con una historia centenaria, fue en 2010, tras modernizar los sistemas de riego, cuando el consumo energético empezó a pesar en el balance de la comunidad. «Desde 2015, comenzamos a explorar qué podíamos hacer para minorar esa factura energética y, aunque comenzamos un proyecto relacionado con la biomasa, acabamos construyendo la planta fotovoltaica, en marcha desde 2019», resume el director de la Comunidad de Regantes, Rafael Calvo-Júdici.
Con una potencia de seis megavatios, produce 12 millones de kilowatios al año y, aunque el arranque fue «complicado», según el director, pues hubo que adquirir una parcela y llevar al cabo el proceso de licitación, lo cierto es que ha permitido mejorar las condiciones de servicio que se le presta a los regantes, pudiendo además mantener presiones altas durante las 24 horas del día, una situación que, sin la planta fotovoltaica en marcha, hubiera sido «insostenible» con los elevados precios adquiridos por la energía.
Un 75% de autoconsumo
En 2023, el 75% de la energía que consumían las instalaciones y sistemas de la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir provino de su propia planta fotovoltaica. Y, este año, según datos de su director, se encuentran ya en torno al 58% del autoconsumo. «Además de autosuficiencia energética, esto nos permite dar valor añadido a nuestros productos, ya que nuestros agricultores riegan y esas cosechas se producen, con energía verde. De hecho, son la primera comunidad de regantes acreditada con el sello Eco20Quality, en la categoría ‘silver’ por su porcentaje de autoconsumo.
Ahora, la comunidad sevillana tiene otro reto por delante: al haberse desplomado, e incluso pasado a negativo, el precio de la energía a ciertas horas, el vertido de los excedentes a la red ha dejado de ser rentable, por lo que están trabajando en un proyecto para almacenar la energía usarla posteriormente. «No queremos almacenar y vender en horas caras, ese no es nuestro negocio, sino aumentar nuestro porcentaje de autoconsumo», adelanta Calvo-Júdici.
En Huelva
Otro ejemplo de modernidad, y adaptación a la nueva agricultura sostenible y competitiva, es el de la Comunidad de Regantes Palos de la Frontera, que este año cumple su 25 aniversario. Con un perímetro de 3.376 hectáreas, dedicadas en un 92% al fresón, sus datos son deslumbrantes: del 95% de la fresa española, producida en Huelva, más del 50% se cultiva en la demarcación abarcada por la comunidad de riego.
«Nuestros agricultores se dedican, fundamentalmente, a la fresa y otros frutos rojos, y para poder proporcionar el volumen de agua que necesita este cultivo hace falta muchísima energía», reconoce su gerente, Fernando Sánchez. Por ello, desde 2016, cuando había ocasiones en los que el coste energético superaba incluso el del agua, comenzaron a pensar cómo podrían disminuir dichas facturas. Para ello, se convirtieron junto con la Comunidad de Regantes del Valle Inferior del Guadalquivir, en pioneros al construir una planta fotovoltaica de 5050 kilovatios, que amortizaron en apenas dos años y les llevó a ampliarla y a construir otra, con lo que el total de energía fotovoltaica que tienen actualmente es de 4,4 megavatios.
«Todas las inversiones que hemos hecho en energía renovable están ya amortizadas. Si no las hubiésemos realizado, habríamos pasado de un gesto de 500.000 euros en energía como el que teníamos a superar el millón y medio de euros, algo inasumible», relata.
Actualmente , más del 63% de la energía que demandan los regantes de las fincas freseras de la Comunidad de Regantes de Palos de la Frontera proviene del autoconsumo y, además, en los periodos de menor demanda, lo que producen lo vuelcan a la red, generando a su vez ingresos.
Además, en el proceso de ser cada vez más autosuficientes, en la comunidad todas las oficinas cuentan con autoconsumo energético, y han llevado a cabo una campaña de concienciación para que los propios comuneros inviertan, en sus fincas, en energía renovable.
Y es que las fresas son una fruta con una manipulación «delicada», que necesitan una conservación adecuada, por lo que son muchos agricultores de la zona los que poseen naves específicas, cámaras frigoríficas y otras instalaciones que mucha energía, y han decidido invertir igualmente en autoconsumo para disminuir el gasto energético.