Ya se pueden solicitar las ayudas a los sectores agrarios afectados por el Covid
La convocatoria 2020 cuenta con dos líneas dirigidas tanto a agricultores y ganaderos como a pymes agroalimentarias
Una lluvia de 50,6 millones de euros regará el campo andaluz, paliando la sequía de renta que atraviesan sectores como el de la flor cortada, la ganadería extensiva y el sector vitivinícola como consecuencia del Covid-19.
La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía ha abierto la ventanilla de la convocatoria 2020 para solicitar ayudas destinadas a aquellos sectores agrícolas, ganaderos y agroindustriales que en mayor medida han sufrido las consecuencias derivadas de la crisis sanitaria del coronavirus.
Las solicitudes se podrán presentar a partir del 13 de octubre y hasta el próximo día 3 de noviembre sólo por vía telemática, por lo que será necesario disponer de un certificado electrónico o, en su defecto, realizar la presentación electrónica de la solicitud a través de las entidades habilitadas reconocidas por el Gobierno andaluz para esta labor.
La ayuda consistirá en el pago de una cantidad a tanto alzado que deberá abonarse al beneficiario, a más tardar, el 30 de junio de 2021, y que está limitada a un máximo de 7.000 euros por agricultor y de 50.000 euros por pyme.
Se trata de una ayuda recogida en el Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2020 como Medida 21, que ve la luz gracias a una modificación del Reglamento del Fondo Europeo Agrícola y de Desarrollo Rural (Feader) a propuesta de Andalucía. Se financia al 75% con cargo al Feader, al 7,5% con fondo a la Administración General del Estado y al 17,5% con cargo al presupuesto de la comunidad autónoma.
Dos líneas de ayudas
Se habilitan dos líneas de ayudas. La primera está destinada a agricultores y ganaderos afectados por la crisis del Covid-19 pertenecientes a los sectores de flor cortada, planta ornamental, vacuno de orientación cárnica, vacuno de otra orientación, ovino y caprino y porcino ibérico. El presupuesto para esta línea es de 26,2 millones de euros.
La segunda se destina a las pequeñas y medianas empresas (pymes) agroalimentarias que también hayan sufrido los azotes del coronavirus como las bodegas de vino, los secaderos de jamones, paletas y embutidos de ibérico y los centros de manipulación de flores y plantas ornamentales. Esta línea está dotada en la presente anualidad con 24,4 millones de euros.
Las razones que han llevado a identificar a estos sectores productivos como los más afectados está en la «profunda perturbación económica» provocada a partir del 14 de marzo de 2020, fecha en la que el Gobierno central, mediante el Real Decreto 463/2020, declara el estado de alarma para la gestión de la situación de la crisis sanitaria. Esta declaración supuso la adopción de una serie de medidas como el confinamiento de la población, restricciones en los desplazamientos, prohibición de celebración de eventos y el cierre temporal de actividades económicas entre las que se encuentra el canal Horeca (Hostelería, Restauración y Colectividades).
Pérdidas en los sectores identificados
En el caso de la flor cortada y la planta ornamental, la crisis sanitaria ha coincidido con el momento de mayor producción y demanda en el mercado, relacionados con la Semana Santa, días festivos y eventos de primavera. En este periodo se concentra el 70% del volumen anual de ventas del sector, lo que ha provocado una complicada situación, caracterizada por la caída drástica de la demanda.
Todo ello, ha supuesto una acumulación de flores en las cámaras de refrigeración, donde se almacenan antes de la transformación en manojo o ramos, y que finalmente tuvieron que ser destruidas. Las pérdidas totales en el sector de la flor cortada se elevan al 47% de los ingresos y en la planta ornamental al 25,2%.
Respecto a la ganadería, el vacuno, el porcino ibérico y el ovino y caprino han sido los principales sectores cárnicos afectados por la pandemia, en buena medida por el cierre del canal Horeca, principal destino de sus producciones. Se estiman así unas pérdidas que alcanzarían en el caso del ovino y caprino el 2,6% en el conjunto de la campaña y del 6,1% en el vacuno de carne.
En cuanto al porcino ibérico, especialmente perjudicado ha sido el jamón con Denominación de Origen Protegida, dado que es un producto ampliamente ligado a la restauración, la hostelería y la celebración de eventos. Esta perturbación grave del mercado ha afectado a las empresas dedicadas a la elaboración de productos del cerdo ibérico pero, también, a las explotaciones ganaderas, que han visto reducidas las expectativas futuras para la cría de nuevos animales en campo y cebadero.
Esto ha supuesto, por un lado, la caída del precio al sacrificio en torno al 33%, en un periodo en el que se concentra el 25% del consumo total de estos productos, lo que redunda en una pérdida global del 8,48% de la facturación anual del sector. Por otro lado, los secaderos han experimentado una caída de precios media del 13,1%, lo que teniendo en cuenta que en dicho periodo se concentran el 25,6% de las ventas, supone una caída del 3,35% de la facturación.
El sector vitivinícola
El vino ha sido uno de los sectores más afectados por esta coyuntura, pues su consumo está asociado al turismo y al canal Horeca, así como a las actividades lúdicas de primavera-verano (ferias, verbenas, romerías, festivales, bodas, bautizos, etc.).
La anulación y/o aplazamiento de estas actividades supone que más del 85% de la producción de vino del pasado año se mantiene en las bodegas, por lo que las pérdidas en el mercado interior han estado entre el 80% – 100%, mientras que en el mercado exterior se cuantifican entre el 59% – 100%. Así, se estiman unas pérdidas globales superiores al 30%.
Ante esta situación, «estas ayudas pretenden subsanar los problemas de liquidez que ponen en peligro la continuidad de las actividades agrícolas y de las pequeñas empresas que se dedican a la transformación, comercialización o desarrollo de productos agrícolas, en aras de atenuar lo más rápido posible los perjuicios causados en la economía de las familias afectadas, así como el mantenimiento del empleo», recoge la orden, ya publicada en BOJA, en sus bases reguladoras.
Las ayudas están limitadas en función del sector de actividad, siendo las bodegas de vino las que se llevan el mayor presupuesto, con una partida de 19 millones de euros. Le sigue el sector ovino y caprino, que recibirá 11 millones de euros para mejorar su situación económica.
No obstante, la orden recoge también que los sobrantes de crédito por menor número de solicitudes presentadas en alguno de los sectores podrán ser empleados en aquellos otros donde se hubiese alcanzado el límite presupuestario, es decir, que la Junta permitiría un trasvase de fondos entre sectores.
Requisitos a cumplir
Entre los requisitos para poder optar a estas ayudas se exige a los agricultores y ganaderos haber estado ejerciendo la actividad productiva objeto de la ayuda a fecha de 14 de marzo de 2020 y continuar ejerciendo la misma actualmente. Además, la explotación deberá estar inscrita en el Registro de Explotaciones Agrarias y Forestales de Andalucía (Reafa) si es agrícola o en el Sistema de Información y Gestión Ganadera de Andalucía (Siggan) si es ganadera.
El tamaño es importante e influye en la cuantía a percibir, siendo necesario disponer de una dimensión mínima. Así, por ejemplo, las explotaciones de vacuno de carne de entre 15 y 50 vacas nodrizas recibirán 720 euros por titular, mientras que si la explotación tiene más de 50 vacas nodrizas, el importe se eleva a 3.300 euros por titular.
Las explotaciones de porcino con reproductoras varían también desde los 2.000 euros (15-30 hembras), 5.000 euros (31-100 hembras) y 7.000 euros (más de 100 hembras reproductoras).
En el ovino-caprino, tanto con orientación cárnica como láctea, las ayudas oscilan desde los 400 euros por titular (registrando entre 50-100 hembras reproductoras) hasta los 2.000 euros por titular (con más de 300 hembras).
Para explotaciones agrícolas, como sería el caso de la flor cortada, se debe disponer de una superficie mínima de cultivo de mil metros cuadrados para poder optar a estas ayudas.
En lo que respecta a la línea destinada a empresas, en el caso de las bodegas de vino, la cuantía por titular sería de 30.000 euros, aunque se priman las figuras de calidad. Así, se eleva a 35.000 si son bodegas con Indicación Geográfica Protegida (IGP) y a 40.000 euros si tiene Denominación de Origen Protegida (DOP). En el caso de los secaderos de jamones ibéricos, las ayudas varían desde los 20.000 a los 40.000 euros.
La consejera de Agricultura, Carmen Crespo, ha valorado que los profesionales del sector que más han sufrido por la pandemia «puedan ya comenzar a tramitar estas ayudas gracias a la iniciativa de la Junta de Andalucía».