Construir balsas y potenciar el «mix hídrico», la solución de los regantes ante la grave sequía
El déficit hídrico crecerá en todas las cuencas andaluzas, salvo la del Mediterráneo, según un estudio de Feragua en colaboración con San Telmo Business School y Magtel
Si no se toman más medidas complementarias a la planificación hidrológica, el déficit hídrico provocará un alto impacto en la sostenibilidad del sector agroalimentario, influyendo en la balanza comercial andaluza y el equilibrio de la población rural.
Esa es la principal conclusión del estudio «El Recurso Hídrico en Andalucía y su implicación en el desarrollo sostenible del sector agroalimentario», elaborado por Feragua, la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía, con la colaboración de San Telmo Business School y el patrocinio de Magtel.
El informe ha sido presentado en la Jornada sobre el agua y la agricultura en Andalucía, celebrada en la sede de San Telmo Business School, y avanzaba que en quince años, la insuficiencia de recursos en las cuencas del Guadalquivir, Guadalete-Barbate y Tinto-Odiel-Piedras se agravará un 65%.
Por otra parte, solo la Cuenca Mediterránea Andaluza logrará revertir su déficit actual de 183 hm3 gracias a las inversiones previstas en infraestructuras de desalación y regeneración.
Una sequía histórica
Según el informe, los recursos hídricos superficiales se encuentran en valores mínimos, no recordándose una situación de sequía tan limitante desde el año 1995, con la que es recordada como la «gran sequía del Guadalquivir», donde poblaciones como Sevilla solo disponían de agua durante 8 horas al día.
Actualmente, el déficit hídrico registrado en Andalucía supera los 400 hectómetros cúbicos, y se calcula que las pérdidas en el regadío están por encima de los 5.000 millones de euros.
«La sequía no empezó ayer, sino en 2013», recordaba Francisco Carrasco, responsable técnico de Feragua, que ha esgrimido unos datos que demuestran la «crítica» situación que vive Andalucía: a pesar de que las precipitaciones solo se han reducido un 3% de media en los últimos 40 años, las aportaciones a los embalses lo han hecho un 7%, una situación derivada sobre todo del aumento gradual de las temperaturas.
Cambios en el panorama agrario
A todo esto se suma un panorama agrario que ha cambiado mucho en la región en las últimas décadas: si antes un 25% de la superficie agraria era arboleda, y un 75% eran cultivos anuales, la situación se ha invertido, y los cultivos permanentes de arboleda, como el olivar, el almendro o los cítricos ocupan tres cuartas partes del terreno. «Son cultivos de gran valor, por lo que es fundamental la garantía de agua para este sector», ha recordado José Manuel Cepeda, presidente de Feragua, durante las jornadas.
Soluciones propuestas
Pero, ¿cuáles son las soluciones que proponen los regantes ante esta difícil situación? Para empezar, y como medida «a corto plazo», reclaman la puesta en marcha de la construcción de pozos de sequía, no aumentar la superficie de regadío, sino asegurar el agua a las 1,3 millones de hectáreas ya existentes, y la racionalización de fertilizantes y fitosanitarios, evitando la «contaminación difusa» de las aguas subterráneas.
Además, reclaman la agilización de los trámites administrativos relacionados con el regadío. «No puede ser que se tarde más de 280 días en solicitar el permiso de acceso y conexión a una planta fotovoltaica», reclamaba Carrasco.
La cesión de derechos de riego (como ha sucedido este año con los arroceros, que han cedido sus derechos de agua otros regantes al no poder sembrar), son otro de los recursos contemplados.
Por otra parte, a medio plazo, desde Feragua reclaman que se potencie el «mix hídrico», es decir, el uso combinado de aguas de diferentes fuentes: superficiales, subterráneas, trasvasadas y de la regeneración y desalación. «Será el futuro del regadío andaluz», aseguraba el responsable técnico de la asociación que, eso sí, detallaba que hay zonas, como la costa, donde el agua regenerada tiene más potencial.
Presas y otras infraestructuras
La construcción de más infraestructuras hídricas es otra de las grandes demandas del sector. «No tiene sentido que un país deficitario de agua en muchas zonas, como España, lidere las estadísticas europeas de presas demolidas en 2021 (108)», insistía.
Por ello, desde Feragua reclaman la construcción de presas y, la puesta en marcha de las numerosas infraestructuras paralizadas en Andalucía (Recrecimiento Agrio, Cerrada de la Puerta y San Calixto, entre otras). A corto plazo, exigen que se agilice la tramitación de balsas de riego para acumular agua en épocas de lluvias y poder regar en verano.
Además, consideran «fundamental» para que la gestión del agua sea más eficiente la modernización y digitalización de los sistemas de riego, para lo que invitan a aprovechar la convocatoria del PERTE, las subvenciones cuyo plazo de solucitud acaba el próximo 13 de diciembre.
«La agricultura del regadío debe de ir de la mano de la tecnología y por ello, la I+D+i y la biotecnología son dos herramientas que permiten la búsqueda de soluciones tecnológicas, cultivos y técnicas agrícolas cada vez más eficiente en el uso del agua, resilientes ante el cambio climático y sostenibles con el medioambiente. Esto permitirá aumentar la productividad agrícola y fortalecer el sistema agroalimentario de cara a futuros escenarios de escasez de agua o incremento de precios», ha explicado Francisco Carrasco, que ha concluido con la importancia de crear una cultura social de mayor aprecio y valoración de la actividad agrícola (de la que depende la garantía y soberanía alimentaria) y de propiciar el relevo generacional que garantice la continuidad y el dinamismo tecnológico y empresarial del sector agroalimentario en Andalucía.
Un futuro Plan Hidrológico Nacional, que valore el agua como un bien común, y permita la puesta en común de todas las cuencas nacionales, también es otra de las grandes peticiones de los regantes andaluces.