Rick C. Brandt: «El 90% de la producción de agroquímicos en EEUU se va a trasladar a Sevilla»
El próximo 1 de julio se cumple un año desde que la multinacional americana Brandt adquirió las instalaciones de la antigua Tragusa, situada en Carmona
Tras terminar sus estudios universitarios, con tan sólo 29 años, Rick C. Brandt llegó a ser presidente de la compañía que fundara en 1954 su padre Glen Brandt y su tía Evelyn Thomas Brandt en la ciudad de Pleasant Plains (Illinois), suministrando fertilizantes convencionales líquidos al agricultor, ampliando con el paso del tiempo sus servicios a nivel tanto de aplicación como de soporte técnico.
Hoy continúa siendo el máximo accionista de una multinacional con más de 250 productos en cartera (agroquímicos para la protección de cultivos, nutrición de plantas y el control de plagas), que se venden en 48 estados de Estados Unidos y hasta en 45 países. En plena expansión internacional, la compañía adquirió hace casi un año los activos de la antigua Tragusa (Tratamientos del Guadalquivir), eligiendo Carmona como filial para atender los mercados de Europa, Oriente Medio y África.
-¿Por qué elige la campiña sevillana, concretamente Carmona, como filial de la compañía?
-Con la segunda generación al frente, Brandt inicia una fase de crecimiento más rápido y agresivo, teniendo como base las adquisiciones de otras empresas en Estados Unidos. Algunas de éstas ya estaban exportando sus productos fuera de América, y este fue el comienzo. Hace dos años empezamos a comprar empresas fuera de los Estados Unidos. La primera fue en Brasil y la segunda y más importante en España, concretamente, en el municipio sevillano de Carmona. La razón principal es su privilegiada situación logística para el mercado objetivo de Europa, Oriente Medio y África. Producir desde Sevilla y enviar a los clientes de dicha zona abarata los costes y, sobretodo, reduce el tiempo de entrega de los productos a menos de la mitad. Otra ventaja de producir y vender desde Europa es que no estamos expuestos a las fluctuaciones del cambio euro-dólar, sin olvidar, por supuesto, el gran potencial agrícola de España en general y de Andalucía en particular.
-¿Qué actividad va a sostener la fábrica de Carmona?
-Está previsto que la producción en la planta de Carmona pase de las 9.000 toneladas de este año a unas 14.000 toneladas para 2021, con un incremento de más del 50%. En lo que llevamos de andadura, hace casi un año, llevamos invertidos casi un millón de euros en instalaciones, nuevos registros, investigación y desarrollo, puesta a punto de los productos, etc. La previsión de la compañía es invertir medio millón de euros al año en instalaciones e I+D+i. La idea es traspasar el 90% del negocio de la producción de productos de Estados Unidos a Carmona, y exportarlo desde Sevilla a nuestros clientes. Además, esperamos cerrar este ejercicio 2017 con un volumen de negocio de 20 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 11% respecto a los 18 millones de 2016.
-Además de en términos cuantitativos, ¿la filial europea de Brandt va a crecer en términos cualitativos?
-Sí, gracias a la incorporación de productos de mayor valor añadido. Especialmente, en el área de fertilizantes, basados en el potente I+D+i de la compañía matriz y fabricados en España, diversificando así la cartera comercial de la compañía, compuesta anteriormente por unos 40 productos fitosanitarios y 10 fertilizantes.
Los primeros productos
-De Carmona han salido ya los primeros 20 nuevos fertilizantes. ¿Qué tipo de productos son?
-Estos productos representa un salto cualitativo importante en la oferta comercial de Brandt, que trabajaba fundamentalmente en el campo de los genéricos y ahora se introduce en el mercado de las especialidades. Se dividen en dos líneas de productos. Por un lado, tecnología Manni-plex, la última generación en complejos de microelementos con la máxima eficiencia y translocación por el interior de la planta, que se enfocan especialmente a frutales (cítricos, olivar, viñas) aunque también a fresas y frutos rojos y hortícolas. Por otro lado, tecnología smart, productos nutricionales que a su vez sirven para proteger a los cultivos de los fitosanitarios que le causan fitotoxidad, como herbicidas selectivos a ciertos cultivos que afectan temporalmente al mismo en cultivos como el arroz, los cereales, el tomate o el maíz. Además, estamos trabajando para producir en Carmona nuestra línea de adyuvantes que tanto éxito tiene en Estados Unidos y en otros países, siendo Brandt una de las compañías líderes a nivel mundial en esta línea de productos.
-Dentro de la expansión en la que está inmersa la compañía, ¿Cuáles son los mercados objetivos para la empresa?
-Son, por este orden, el conjunto de la Unión Europea, los países del Este de Europa y África. No obstante, el primer paso para este año y el siguiente es ser capaces de producir y vender todos los productos a los clientes que ya tenemos en la zona y ser totalmente autónomos desde Sevilla, sin producir nada en Estados Unidos para esta zona. En España la marca Brandt todavía no es muy conocida, por lo que se va a invertir mucho tiempo y dinero en marketing, acudiendo a ferias sectoriales internacionales y a eventos destacados. Hemos estado un tiempo operando con la marca transitoria Brandt-Tragusa, pero ya para el año que viene nos presentaremos con la marca única de Brandt.
El reto de la sostenibilidad
-La política europea exige que la agricultura sea cada vez más sostenible en términos ambientales ¿Supone eso un reto para las empresas de comercialización de agroquímicos?
-Claro. Europa y Estados Unidos tienen legislaciones muy distintas en materia de fitosanitarios. En la Unión Europea ha habido muchas caídas de productos en los últimos años. Hay cultivos que son minoritarios en Europa pero muy importantes en España y que se están quedando sin alternativas, lo que es un verdadero problema. No obstante, se están dando soluciones con las autorizaciones provisionales de ciertos productos prohibidos que está otorgando el Ministerio de Agricultura. En cualquier caso, atender a la dinámica legislación europea fabricando desde los Estados Unidos es muy complejo. Por ello, queremos producir y vender desde la filial de Sevilla.
-Además de presidente de una multinacional, ¿continúa siendo agricultor?
-Actualmente no. Pertenezco a una familia muy vinculada a la agricultura y a los cultivos como el maíz y la soja. Además, siendo más joven pertenecí a la asociación Futuros Agricultores de Estados Unidos, donde aprendí a gestionar una explotación agraria como si fuese una empresa. A día de hoy sigo vinculado con la actividad a través de la finca de desarrollo y ensayos de Brandt, que tiene unas 150 hectáreas para hacer pruebas de productos en cultivos, un proyecto que pensamos replicar en Europa.
-¿La fábrica de Carmona contará con una finca de experimentación?
-Así es. Son seis hectáreas de parcela y la planta industrial ocupa sólo una hectárea. Hay un olivar sembrado que no se ha arrancado y la idea es parcelarla y que los agricultores puedan ver cómo funcionan las especialidades.