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Coronavirus

La actividad en el campo, ¿también debe cerrar a las seis de la tarde por la Covid-19?

Entre las excepciones que incluye la orden de la Junta a la limitación horaria de la actividad no se incluye al sector agrícola, ganadero o forestal

16/11/2020 Actualizado a las 08:59

A partir de las seis de la tarde, «¿puedo descargar mis aceitunas en una almazara que además está en otro municipio?». «Si se me pone un animal de parto en mi explotación ganadera bien entrada la tarde, ¿qué tengo que hacer?». «¿Puedo hacer tratamientos fitosanitarios de noche si por la mañana me lo impide el viento?».

Estas son sólo algunas de las cuestiones que agricultores y ganaderos de la provincia se vienen preguntando en la última semana, a raíz de que la Junta de Andalucía publicara en el BOJA, el pasado 8 de noviembre, la orden de la Consejería de Salud y Familias por la que se modulan los niveles de alerta 3 y 4 como consecuencia de la crítica situación epidemiológica derivada del Covid-19, y en la que se estableció la limitación horaria de las 18:00 horas con carácter general en todas las actividades, servicios o establecimientos, aunque con algunas excepciones.

El problema es que «entre las actividades excluidas no se contempla la agrícola, ganadera y forestal, por lo que no hay autorización expresa de que en el campo se pueda seguir trabajando a partir de las seis de la tarde», critica el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín.

Solicitan una aclaración

La patronal agraria Asaja Sevilla ha solicitado una aclaración o corrección urgente al Gobierno andaluz ante la «inexplicable ausencia de la actividad agraria» en las excepciones a dicha limitación horaria. Y es que la orden, en su Artículo 3, recoge como excepción una amplia casuística, pero se olvida del campo.

Así, quedarían exentos de cerrar a las seis de la tarde: la actividad industrial; los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad; los centros, servicios y establecimientos sanitarios; los servicios profesionales y empleados del hogar; los servicios sociales y sociosanitarios; los centros o clínicas veterinarias; los establecimientos comerciales dedicados a la venta de combustible para la automoción y las estaciones de inspección técnica de vehículos.

También, los servicios de entrega a domicilio; los comedores sociales y demás establecimientos para la entrega y reparto de alimentos con carácter solidario o benéfico; los velatorios; los centros deportivos para la realización de actividad física que sean al aire libre, siempre que no se trate de deportes de contacto y centros deportivos para la práctica del deporte federado en espacios deportivos cubiertos; puntos de encuentro familiar y centros de Atención Infantil Temprana y Centros de tratamiento ambulatorio.

Esta situación preocupa especialmente en las campañas agrícolas que se están desarrollando en el campo andaluz, como es el caso de la de olivar de almazara, ya que recoger la aceituna «no es cuestión de hora, sino de condiciones ambientales y de temperatura».

Además, la aparición del coronavirus ya está haciendo especialmente complicado el trabajo en el campo, en el que se viene manteniendo las distancias de seguridad «siempre que se puede», el uso de las mascarillas y los «grupos burbuja» entre las cuadrillas, como para «estar ahora también pendientes de la limitación horaria a una actividad que es la que garantiza el abastecimiento alimentario».

Actividad esencial

El sector agrario ha sido considerado actividad esencial durante la primera ola de la pandemia, «y lo seguimos siendo en esta segunda ola», recalca Eduardo Martín. Por eso «no entendemos que en las últimas normativas no se reconozca la especificidad del sector agrario y no se cite expresamente en las últimas disposiciones publicadas en el BOJA, lo que está creando mucha incertidumbre en el campo», critica el secretario general de Asaja Sevilla. «Seguimos produciendo alimentos y no tiene sentido paralizar una actividad que es la que da de comer a la población», insiste.

En este sentido, Asaja Sevilla reprocha también que el Decreto del Presidente de la Junta de Andalucía 9/2020, publicado el mismo 8 de noviembre, por el que se establece el cierre perimetral de la comunidad autónoma de Andalucía, así como de todos los municipios desde el 10 al 24 de noviembre, «olvide citar al sector agrario en el caso de los desplazamientos que estarían justificados, pero, en cambio, sí que se incluye a la actividad cinegética».

Así, dicho Decreto recoge que «se restringe la entrada y salida de personas del territorio de la comunidad autónoma de Andalucía, salvo para aquellos desplazamientos, adecuadamente justificados», y entre los motivos justificativos cita, de manera general, «el cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales, institucionales o legales».

Sin embargo, en el Artículo 3 se refiere específicamente como motivo de desplazamiento justificado «el desarrollo de actividades cinegéticas vinculadas al control de la sobreabundancia de especies cinegéticas que puedan causar daños a los ecosistemas, en los ciclos productivos de la agricultura y la ganadería y en la seguridad vial». Pero de nuevo, «no encontramos ninguna mención específica a la actividad agrícola, ganadera o forestal», lamenta Eduardo Martín, quien echa en falta «la sensibilidad y consideración que el Gobierno andaluz mostró con el sector agrario el pasado mes de marzo, al decretarse el primer estado de alarma».

Cierre del Canal Horeca

Durante esta pandemia, el sector agrario ha vivido su propia montaña rusa. No ha dejado de trabajar y ha tenido que adaptar su organización y sus procesos productivos para cumplir con las estrictas medidas sanitarias y el distanciamiento social que impone la lucha contra el Covid-19. Y lo ha hecho, además, mostrando su cara más solidaria.

En esta segunda ola, Asaja Sevilla lamenta que «llueve sobre mojado» y las nuevas normas restrictivas «vuelven a cebarse con aquellos sectores a los que el coronavirus ha azotado más fuerte». Es el caso de la ganadería y de los sectores del ovino-caprino, vacuno y porcino ibérico, muy dependientes del canal Horeca.

El cierre de los bares y restaurantes a las seis de la tarde y la suspensión de eventos que conlleven una gran concentración de personas «vuelve a dar otro duro golpe a un sector que no ha levantado cabeza y que además ve con una gran incertidumbre la próxima campaña de Navidad».

Las navidades son la época de mayor salida para productos como la carne de cordero o el jamón ibérico. Sin embargo, la falta de demanda está provocado excedentes de productos en los almacenes y presionando los precios en origen a la baja.

De hecho, según Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ante las consecuencias derivadas del Covid-19, el sector del ibérico afronta la campaña navideña con un horizonte de pérdidas «que podría superar los 60 millones de euros en la comunidad autónoma».